Dicen que Kylian Mbappé ha sufrido el “síndrome del recomendado”, ese mal tantas veces documentado en nuestro entorno según el cual el grado de recomendación con el que uno acude a un médico es directamente proporcional al grado de sufrir una negligencia médica, pues el amigo/familiar/conocido quiere poner empeño y cuidado tan extraordinario en que todo salga bien que saltan por los aires los protocolos y, al final, termina cagándola.
Sólo así se entiende que a Mbappé, el pasado diciembre, prestigiosos galenos le diagnosticaran la rodilla derecha cuando la que tenía lesionada era... la izquierda. Un delicioso esperpento.
Por si le consuela al genio del fútbol mundial, su peripecia nos sirve para acuñar el síndrome “rodilla de Mbappé”, que viene al pelo a raíz del diagnóstico del Gobierno en torno a la crisis de Irán y al tratamiento recetado al transporte por carretera, nueva cumbre del ojiplatismo.
Para mí que algo se le ha traspapelado al Ejecutivo en esta cuestión y, al igual que Mbappé y su rodilla, está analizando otro sector distinto por error pues, visto lo visto, en la carretera no hay duda de que hay “lesión” y que es urgente una intervención. Por cierto, a los médicos del Real Madrid les dieron el finiquito. Qué cosas pasan...