Preguntados ayer los asistentes al Foro Nacional del Transporte sobre cómo definiría el sector si estuviéramos en una película y hubiera que elegir el género, no sorprende que más de un 44% se decantara por la respuesta más o menos facilona de definir el transporte actual como una película de aventuras. No obstante, más de un 22% aseguró que se trata de una comedia romántica, un 19,4% que es una película de terror y casi un 13% considera que es un drama.
Cada uno de ustedes tendrá su propia visión, pero a este suricata, a menudo, por seguir con el símil cinematográfico, esto del transporte le parece ante todo propio del más puro neorrealismo italiano. Y como muestra tenemos cómo las petroleras han incrementado un 30% en 10 días el precio del gasóleo como si el barril que cotiza por la mañana fuera el que te sirven en la gasolinera por la tarde, en una acción mimética por no decir coordinada que finamente algunos definen como picaresca y que no es más que puro trilerismo para aprovecharse una vez más del eslabón más débil. En verdad, puro salvajismo, tipo la sabana africana en los documentales de la National Geographic.