El trabajar duro es perfectamente compatible con el deporte. Esto lo hemos tenido muy presente en mi empresa. El deporte genera una camaradería muy positiva entre los empleados que lo practican y los que les aplauden. En nuestra empresa que recuerde ahora, creamos equipos de fútbol, fútbol sala, frontenis, tenis y ajedrez.
Refiriéndonos al fútbol, logramos formar un buen equipo. Recuerdo que jugamos contra Armadores, Consignatarios, Selección de Agentes de Aduana, Transitarios, Selección Empleados de la Aduana, etc.
Me vienen recuerdos de varios partidos. Por ejemplo, los partidos contra Boira y Soriano tenían un morbo especial. Ellos tenían un enorme interés en ganar a Roca Monzó. No podían olvidar que en el tráfico a Estados Unidos les habíamos ganado la batalla comercial...
También recuerdo los dos partidos contra Naviera del Odiel, dirigida entonces por Antonio Garcia Amiama (q.e.p.d.). El primero lo jugamos en Motilla del Palancar, en noviembre de 1965, en un descampado, bajo un frío horroroso. Ganamos 1-0. A Antonio le sentó fatal el que un armador como ellos perdiese contra sus agentes en un puerto.
El tiempo se gana al conseguir un “staff” más sereno, equilibrado, mejor preparado
A partir de esta derrota no paraba de recordarme que quería un segundo partido. Le dije que se ocupase él de organizarlo. Así fue y la cita fue en Cuenca, en un campo de fútbol normal. Me llamó la atención que entre los que vinieron de Madrid había seis que me resultaban desconocidos y que tenían mucha prisa porque comenzase el partido. No me “sonaba” haberlos visto en la oficina de Naviera del Odiel Madrid. Perdimos 2-4. Tan pronto se terminó el partido los “seis” dijeron que no se podían quedar a la comida y se volvieron a Madrid enseguida. A mí todo esto me resultaba bastante extraño. Al final de la comida, Antonio García Amiama se sinceró conmigo y me dijo que había “fletado” los seis jugadores profesionales de una categoría Regional para reforzar su equipo, que no podía “volver a perder” contra Roca Monzó.
Otro partido que recuerdo fue contra Mantas Mora, que era un muy buen cliente nuestro. Ellos organizaron todo en Onteniente. Nosotros fuimos en un autobús. Jugamos en el campo del Clariano. Fue en junio de 1974.
Pasamos una jornada excelente siempre muy bien atendidos por el personal de Mantas Mora. Lo único malo fue el resultado: Mantas Mora 4 - Roca Monzó 1. Sin embargo, estrechamos aún más la amistad entre nuestro personal y el de ellos. Ya de por sí nuestra relación era muy sólida, pero de pasar el día con ellos se acrecentó mucho más.
El deporte une a quien lo practica y a quienes les aplauden desde la banda. Por un tiempo solamente estás pendiente del deporte que estás practicando. Desaparece de tu mente todo lo que no sea el juego que estás realizando. Te concentras en todo lo que no sea la victoria de tu equipo. El afán de ganar se impone a todo, pero puede venir la derrota y entonces tienes que aceptarla con la mayor deportividad. Para que haya un vencedor tiene que haber un perdedor. No siempre se gana.
También recuerdo los emocionantes partidos de tenis entre nuestro equipo y el de Iberia Líneas Aéreas. El resultado final en enero de 1982 fue Roca Monzó 4 - Iberia 2.
En futbol sala, de cinco partidos quedamos clasificados en tres y fuimos campeones en los otros dos.
También nos presentamos a todos los torneos de ajedrez que organizaba el Montepío Marítimo.
Siempre que hemos podido, hemos fomentado el deporte en nuestra empresa. Aunque en alguna ocasión pueda parecer que se “pierde el tiempo”, nada más lejos de la realidad.
El tiempo se gana al conseguir un “staff” más sereno, equilibrado, mejor preparado para la lucha diaria en el negocio, mayor unidad entre todos los trabajadores y una información positiva al exterior de cómo es tu empresa.
El deporte nos hará mejores, si lo practicamos. Sin lugar a duda.