El 15 de agosto último nos trajo una muy mala noticia. Conocimos que nos dejó para siempre Enrique Sapiña (qepd), gran persona y muy amante de nuestro Puerto de Valencia. Si no me falla la memoria, le conocí, por primera vez, en los viejos tiempos de Trafrume y posteriormente también como delegado de la compañía Trasatlántica Española, etc.
Siempre vivió en Valencia y estuvo vinculado a nuestro puerto. También a través de Valenciaport, Naviera, Montepío y más recientemente de Propeller.
Como persona le asigno la máxima calificación. Pensaba las cosas antes de decirlas. Nunca le conocî exaltado. Hablaba pausadamente pero muy seguro de lo que decía, buscando siempre lo mejor para nuestro puerto.
Tuvo una gran participación en el establecimiento de la Marca de Garantía, que ha logrado que los que trabajamos en el puerto lo hagamos bajo los criterios de mayor calidad.
Otros países nos han copiado la Marca de Garantía para acompañar a sus puertos.
Enrique Sapiña también era un gran defensor del tráfico de transbordo en los puertos, porque les ayuda a manejar más volumen y mejorar la conectividad.
Siempre atento con todo el mundo, logró igualmente el respeto de los demás hacia él.
Comentaba con admiración el gran desarrollo de muchos puertos españoles y decía que ese mismo gran desarrollo lo hubiera deseado él también para los armadores de buques españoles.
Estoy seguro de que todos los que conocimos a Enrique Sapiña le apreciábamos.
Se nos ha ido una gran persona y un gran conocedor del negocio marítimo.
Quedan sus hijos Carla y Enrique, a quienes no tengo el gusto de conocer personalmente y a quienes envío mi más sentida condolencia.
Estoy seguro de que se pueden sentir orgullosos de su padre.