Colas y más colas son las que soportamos en el Puerto de Bilbao, donde operan alrededor de 3.000 camiones. Las filas de vehículos son kilométricas, lo que nos está llevando a la frustración, con un claro sentimiento de impotencia ante una realidad tan desesperante. Desde la Asociación de Transportistas Autónomos del Puerto de Bilbao (ATAP) hemos mantenido recientemente reuniones con el objetivo de implantar una plataforma logística que permita solucionar esta delicada situación. Asimismo venimos reclamando que se aumente el número de accesos al Puerto de Bilbao, abriendo las puertas a los camiones que entran y salen del recinto portuario con el fin de dar la mayor fluidez posible y acabar de una vez con las odiosas colas que matan nuestra economía y dañan nuestra salud.Y es que, la asociación que presido ha trabajado muy mucho por llevar la normalidad al trabajo diario de los transportistas, con espacios apropiados para el estacionamiento de los camiones y permitiendo que puedan acceder a las instalaciones en igualdad de condiciones que el resto de trabajadores que desempeñan su trabajo en el puerto a través de sus tarjetas de transporte.Seguimos luchando y esforzándonos para dar respuesta a las reivindicaciones y demandas de nuestros asociados. ATAP es una asociación joven, con apenas tres años de vida, pero cuenta con un gran reconocimiento en todo el sector ya que representamos a más del 85% de los transportistas autónomos que operan en el puerto bilbaíno.Estamos presentes además en la mesa de transporte del Gobierno Vasco, trabajando activamente y aportando iniciativas para la mejora del sector. En este sentido, llevamos tiempo insistiendo en la necesidad de abrir vías como la infrautilizada Supersur o las autopistas. Los transportistas no entendemos cómo una carretera diseñada para mejorar el tráfico de mercancías no pueda utilizarse porque sus peajes son abusivos. Para ATAP lo ideal sería poder adoptar una alternativa voluntaria y gratuita que haga atractivo para los transportistas coger esas vías en lugar de optar por rutas más largas y con más densidad de tráfico. De hecho, estamos convencidos de que mediante el pacto de una cantidad simbólica y asequible para un gremio tan castigado por la crisis como el nuestro se podrían liberar las principales carreteras vascas del tráfico de camiones y reducir así la siniestralidad. Quienes cogen el coche por las mañanas saben perfectamente que las retenciones son una penitencia. Los transportistas las sufrimos diariamente y además, con el inconveniente de tener que respetar los plazos de entrega establecidos para que la mercancía llegue puntualmente a su destino y al consumidor final. Y es que nosotros movemos el 40% de los 35 millones de toneladas que se mueven en el Puerto de Bilbao y llegamos a más de 10 millones de personas.Somos los encargados de llevar todos los artículos a los grandes almacenes y centros comerciales. Sin nosotros el consumo, la economía del país, se paralizaría. Somos un sector generador de empleo y necesitamos que se apoye a un colectivo muy castigado por la crisis para que siga generando riqueza.