Estas directrices operativas europeas han sido elaboradas por un grupo de trabajo formado ad hoc a raíz del accidente que sufrió el "MSC Flaminia" en el año 2012 y que reúne a los diferentes Estados miembros, la Comisión Europea y la industria marítima.No deja de parecer en cierto modo irónica esta coincidencia, sobre todo si se tiene en cuenta que el grupo de trabajo ha tardado poco más de dos años en consensuar los pasos a seguir en caso de un accidente marítimo que requiera un lugar de refugio para el buque que está en peligro, mientras que el caso del Prestige aún colea más de 13 años después.El principal objetivo de estas directrices es lograr, en caso de accidente marítimo, llevar a cabo la operación de salvamento del mejor modo posible, mejorando la comunicación y la colaboración y agilizando la toma de decisiones a la vez que se promueven actitudes positivas entre todos los intervinientes en la operación de salvamento -gobiernos, autoridades y sector- para encontrar el mejor lugar de refugio teniendo en cuenta la protección de la vida humana, la seguridad marítima y el medio ambiente.Es decir, con estas directrices la Unión Europea pretende evitar que vuelvan a suceder casos como el del "MSC Flaminia" o el del "Prestige".En el caso del "MSC Flaminia", el buque sufrió un incendio a bordo y fue dejado a la deriva en alta mar durante semanas hasta que Alemania estuvo de acuerdo en permitir que la nave afectada entrara en sus aguas territoriales.En el caso del "Prestige", de sobras conocido en España, el buque sufrió una vía de agua a causa de un fuerte temporal. Tras intentar alejarlo de la costa, el buque se partió en dos y, tras hundirse, provocó uno de los mayores desastres ecológicos marinos ocurridos en Europa. La utilidad del documento elaborado por el grupo de trabajo europeo queda fuera de toda duda y así lo han expresado públicamente organizaciones como la ECSA, la ESPO o la Agencia Marítima Europea de Seguridad (EMSA), entre otros. El documento aprobado es un documento vivo y se irá mejorando con las aportaciones que lleguen de las simulaciones de rescate de buques que se llevarán a cabo y de los propios accidentes que ocurran en el mar. Pero lo que realmente se pondrá a prueba con la aplicación de estas directrices es la solidaridad entre países de la Unión Europea. El tiempo es clave cuando un buque está en peligro. Y para ello es vital no entrar en discusiones sobre quién tiene que darle o no cobijo. Que se produzca el desastre o no puede depender únicamente de elegir el lugar de refugio idóneo en el tiempo más corto. Conviene no olvidarlo.