Podemos organizar de muy distintas formas todo un año de noticias, de miles de noticias trabajadas por el mejor equipo de redactores logísticos. De ese trabajo ingente vivimos nosotros y, por injusticia y sinvergonzonería, algunas otras empresas ajenas a Grupo Diario. Digo que con tanto y tan buen material informativo propio podemos optar por enfocar el Anuario de mil y una forma. Hemos optado en darle una importancia rotunda a las empresas, porque son, lo volvemos a repetir, las causantes de todo el músculo que tiene y va a tener el sector logístico. Estamos encantados con el resultado final. Contentos con lo que hacemos y, sobre todo, con cómo lo hacemos. Y es que en estos días los telediarios nos vuelven a recordar los muchos casos que hemos vivido, vivimos y viviremos, de corruptelas políticas basadas en arrimar el ascua ajena a la sardina propia. Todos los medios enfocan el asunto hacia quién o quiénes se lo ha llevado crudo a base de robar dinero que debería estar destinado a atender las necesidades de una sociedad especialmente desatendida. Lo que no se destaca por ningún lado es el daño que se ha creado desde siempre a aquellas empresas que no habían ido, o no habíamos ido, al colegio con la concejala, con el senador o con su santa madre. No olvide el amigo lector que las empresas más implicadas en el asunto han sido, desde siempre, las constructoras y, ahí voy, las de comunicación. Una rotunda fuente de trabajo en esos gremios ha sido siempre la Administración. Salir adelante en comunicación, por ejemplo, con la marginación total o parcial de algunas administraciones es especialmente meritorio. Hemos vivido momentos en los que ni se nos cogía el teléfono o se nos decía directamente que eso era así, que si no conocíamos a Fulano concejal o Mengano senador... estábamos perdiendo el tiempo. Aún así, nunca peleamos demasiado en revertir esa situación. Cada cual vale para lo que vale. Y si no sabes reptar te acabas destrozando el pecho. Ni sabemos ni queremos. Hoy sacamos pecho, no arañado, y pido disculpas de nuevo por ello. Lo hacemos por poder realizar trabajos como el Anuario y hacerlo sin prebendas oficiales. Todo tiene sus ventajas, no crean. Algunos de los grandes y caprichosamente favorecidos por los corruptos han acabado arruinados en cuanto se les ha cerrado el grifo. Arruinados o en la puerta de la cárcel. O las dos cosas. Otra ventaja de que los politiquillos no te favorezcan es que, miren por dónde, a nivel empresarial, nos da igual quien mande. Lo dicho, estamos muy contentos con trabajos como nuestro Anuario, en el que se refleja especialmente la fuerza del sector, que es la nuestra: las empresas y su tendencia generalizada a vigilar dónde ponen su inversión en comunicación. Las empresas se juegan su dinero, por eso miran muy bien dónde lo ponen, cuál es la mejor opción. Los políticos se juegan el ajeno. Y eso, en más veces de lo deseable, se nota. No fuimos al colegio con ellos, pero quizás por eso no les acompañaremos a la ruina o a la cárcel. Disfruten de nuestro Anuario.