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La pesadez del SOLAS

A falta de dos días para dar por concluido el 2015 son muchos los que hacen balance, recapitulan necesidades y nutren sus espíritus con las nuevas inquietudes que les aportarán las energías necesarias para iniciar el año próximo con optimismo.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 16:38

Yo soy más pragmática. Puesto que, como dicen por ahí, la justicia no existe y no podemos esperar que vengan los de fuera a arreglarnos la papeleta, apuesto porque seamos nuestros propios generadores de felicidad y proyectos. Para ello, está bien saber dónde te sitúas y adónde se dirigen las aguas en las que navegas para no dejarte arrastrar a no ser que te venga bien. Y digo esto pensando ya en las nuevas normativas que marcarán, o eso pretenden, el negocio marítimo a partir de mediados de 2016. El portal transaccional de la Autoridad Portuaria de Valencia, ValenciaportPCS, anunció hace unos días a sus usuarios que ya está actualizando sus sistemas a las nuevas directrices marcadas por la Organización Marítima Internacional (OMI) en el convenio sobre la seguridad de la vida en el mar (SOLAS) que supondrán, como condición para cargar un contenedor lleno en un buque para exportación, que el contenedor tenga verificado el peso bruto.La OMI pretende que este nuevo requisito sea obligatorio y global a partir del 1 de julio de 2016 pero, ¿quién se va a encargar de que eso sea así? ¿Las autoridades nacionales tendrán que enfrentarse a los cargadores y las navieras por el cumplimiento de los pesos? ¿Qué sacarán de provecho si lo hacen? ¿Alguna autoridad internacional certificará que los datos indicados sean los reales o tendremos países "más libres" de hacer lo que crean oportuno?No es la primera vez que la polémica sobre el pesaje de los contenedores salta a la palestra. Son muchos los profesionales que han denunciado, una y mil veces, que el sobrepeso de los contenedores además de ser peligroso para la seguridad de los que mueven las mercancías, es un robo a los propios estados al dejar de percibirse los impuestos que corresponden a las toneladas de productos que en entran en b en la Unión Europea, por ejemplo. Además, por lo que parece, el "embarcador" será el responsable de obtener el peso bruto verificado del contenedor lleno y deberá comunicarlo a la naviera que no tendrá obligación de controlarlo pero, claro, si llega a otro puerto y allí le saltan con que no están correctos los datos... Por otro lado, ¿tendremos que tener certificadoras que verifiquen las magnitudes? ¿Se abre un nuevo negocio y un nuevo coste para las rutas marítimas? Con los fletes por los suelos y con tantos rollos no sé a qué empresa le va a resultar interesante encargarse de gestionar las cargas, más allá de a los propios exportadores. Está claro que existe la necesidad de saber que los contenedores son seguros para todos, para el buque que los transporta, a los estibadores que los manipulan o los transportistas que realizan los trayectos en tierra, ¿pero de verdad se va a conseguir algo con esta medida? La OMI no puede entrar en las leyes nacionales así que ha dejado libertad a los mismos para establecer las penalizaciones y las medidas de control de los pesos. Así que los países más laxos con los controles podrían establecer sanciones mínimas con los sobrepesos o con la no información del peso en los documentos oficiales, por ejemplo, y entonces ¿qué harán los países que cumplan escrupulosamente con la normativa y apliquen sanciones coercitivas para que mitigar la incidencia del sobrepeso? ¿De verdad la OMI se cree que la competitividad portuaria no se verá afectada?