Ahora son tiempos de “messis” y “ronaldos”, pero los hubo de “di stéfanos” y “kubalas”, de “joselitos” y “belmontes”, de “góngoras” y de “quevedos” y así podríamos remontarnos hasta el principio de nuestros tiempos, pues hasta en los días de Pilatos el pueblo tuvo que decantarse entre “jesucristos” y “barrabases”.El maniqueísmo todo lo infecta, hasta el punto de que en estos días en los que se supone que salimos del bipartidismo político y se impone la pluralidad en la representación parlamentaria, tenemos desde convocatorias electorales transformadas en feroces trasuntos maniqueos hasta debates simplistas donde si antes eras sociata o pepero ahora, necesariamente, tienes que ser podemita o “ciudadano”, que hasta en esto del nombre tiene mejor marketing el partido de Rivera.En la logística hay maniqueísmo en todos los eslabones y tenemos casos en los puertos, en las navieras, en los courier o hasta en los mismos modos. Me ahorro los nombres que no quiero convertir el artículo en algo eterno.Eso sí, hoy quiero subrayar un maniqueísmo perturbador, el del “grande” y el “pequeño”, común a cualquier sector empresarial y de la economía pero que en el ámbito del transporte por carretera se envenena de una forma particular, porque a las preferencias por razones estrictamente de mercado se unen las consideraciones morales, pues la calidad es un concepto apreciable pero no las connotaciones de debilidad o abuso de fuerza que tiene el ser considerado según la potencia y el tamaño.En las últimas horas el PP ha sucumbido a este planteamiento maniqueo y ha decidido dar marcha atrás y devolver a un amplio espectro de transportistas la posibilidad de cotizar mediante el sistema de módulos gracias a la enmienda que ha presentado a la reforma fiscal.Entiendo al PP, al PSOE y a tantos partidos que en las últimas semanas han sucumbido a las presiones de los transportistas autónomos. Parece imposible decir “no” al planteamiento que se les ha venido presentando: “¿Cómo va a poner el Gobierno en riesgo el puesto de trabajo de tantos profesionales? ¿Cómo no va a proteger los derechos de los autopatronos frente al poder de los flotistas y las multinacionales? ¿Cómo va a coartar la iniciativa empresarial? ¿A santo de qué esta agresión cuando España lo que necesita son puestos de trabajo” y bla, bla.Pues bien, yo desde aquí sí que digo “NO”, sí que digo que es un error dar un paso atrás en la reforma de los módulos y me niego a que se me juzgue desde el maniqueísmo y se entienda que rechazar los módulos es apoyar a las grandes empresas (si es que hubiera tantas), es ponerse del lado del fuerte y hacer seguidismo del poderoso.Hay que situarse por encima de la dicotomía absurda y facilona del grande contra el pequeño, esa que lleva a errar el juicio. Hay que tener altas miras y visión estratégica, hay que pensar en el beneficio de todo el sector, de unos y de otros, y en el beneficio del conjunto de la economía, para ti, para mí y para todos, y asumir de una vez por todas que España necesita un transporte por carretera sólido, profesional, con garantías de futuro y competitivo y el sistema de módulos lo que alimenta es la atomización, la debilidad empresarial, la precarización, el doble rasero e incluso la canibalización. Aquí sí es responsable ser maniqueo. Ustedes dirán.