Otra cosa es lo que ocurra con la micro. O con la economía de andar por casa. Eso ya es harina de otro costal porque ahí sí que en las últimas semanas no han dejado de llover noticias negativas sobre aspectos que recaen directamente en el ciudadano de a pie: subidas sin freno de la electricidad, congelación del salario base, etcétera.Pero para no acabar el año comiéndonos los puños de puro desasosiego, hoy voy a intentar echar una mirada algo más positiva a este 2013 que se nos va. Cierto es que ha sido un año de crisis. Y también lo es que un buen puñado de empresas han tenido que echar la persiana y muchas más son las que llegan a final de año con los números hechos unos zorros. Pero también es cierto que durante el último ejercicio una gran cantidad de empresas españolas ha hecho grandes esfuerzos, en muchos casos con éxito, para internacionalizarse. De ello se ha beneficiado el sector logístico en tanto que encargado de dar a esas empresas el apoyo necesario para poner las mercancías en el destino elegido en tiempo y forma, gracias a unas exportaciones que están a un ritmo mucho más rápido que el avance registrado por el comercio internacional.Lo demuestran los últimos datos sobre evolución del comercio exterior español. La balanza comercial española arrojó entre enero y octubre de 2013 un déficit de 12.366 millones de euros, un descenso del 56% respecto a los primeros diez meses de 2012. Ya ven, vendemos mucho más fuera y compramos menos. Y las exportaciones alcanzaron un nuevo récord, al sumar 196.608 millones de euros, un 6,2% más que en los primeros diez meses del ejercicio anterior.Esto lo certifica cada una de las empresas, pequeñas, medianas y grandes, que luchan a diario por posicionarse en mercados muy competitivos, donde deben demostrar que el producto español es bueno, muy bueno. El mejor. De todos es sabido que no nos vendemos tan bien como lo hacen otros países de nuestro entorno. Aunque vamos aprendiendo. ¡Pero cuidado! No tenemos que poner las bases de nuestro éxito en un diseño exquisito, que también, o en pura charlatanería. Las tenemos que poner en la excelencia de nuestros productos. Pero antes, tenemos que creérnoslo nosotros mismos. Porque es verdad.Aunque respecto a esto hay un dato preocupante que no se nos debe escapar y que hay que cambiar. Si las empresas españolas punteras, las que más exportan, han llegado hasta donde están ha sido por las inversiones que realizan en I+D+i. Y, al parecer, todos los sectores económicos españoles han reducido el gasto en esta partida. Es un lujo que no nos podemos permitir.