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Hablen ahora o callen...

Siempre he pensado que las cosas es mejor decirlas cuanto antes y bien claritas. No sirve de nada andarse con rodeos, con engaños, con verdades a medias o con medias tintas. Al final, la verdad sale a relucir y, a veces, lo hace cuando ya no hay solución, cuando es demasiado tarde o cuando la solución se vuelve mucho más compleja y se tiene mucho menos tiempo para arreglar el desaguisado.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 23:31

Seguro que todos los que están leyendo este artículo están pensando que sí, que es cierto, que tengo razón. Y también se preguntan por qué zutano o mengano no lo hace así, que vaya ganas de complicarse la existencia que tiene.Lamentablemente, la inmensa mayoría de la población tiende a actuar de esta forma. Imagino que es una tendencia innata del ser humano ligada a su más primario instinto de supervivencia. Siempre tratamos de escurrir el bulto para seguir viviendo, o sobreviviendo, lo mejor posible dentro de la jungla. Y lo hacemos por razones diversas que muchas veces a los demás, a los que ven la historia desde la barrera, se les escapan o no entiende. Y esto es lo que me pasó tras leer con mucha sorpresa algunas declaraciones de hace unos días en relación con el Corredor Mediterráneo, calificando a dicha infraestructuras de "atentado contra los puertos".Llevamos años oyendo las bondades del Corredor Mediterráneo y luchando desde distintos sectores para conseguir que éste sea una realidad. Hemos asistido a numerosas peleas dialécticas entre los defensores del Corredor Mediterráneo y los partidarios del Corredor Central, esgrimiendo argumentos a favor y en contra de uno y de otro para conseguir ser los primeros en contar con la infraestructura deseada. Nos han vendido el Corredor como la panacea para lograr ser un hub logístico del sur de Europa, algo que ya se ha convertido en una eterna promesa que nunca acaba de llegar. Y ahora, una vez que hemos logrado el apoyo de Europa y que parece que, por fin, esta infraestructura será una realidad en un espacio más o menos corto de tiempo, resulta que es posible que no nos sirva de nada.Pues la verdad, no lo entiendo. Primero, no alcanzo a comprender por qué estas opiniones no han salido a la palestra pública desde el principio, para poder contraponerlas con otras opiniones diametralmente opuestas y ver quién tiene o no razón y cuál es el mejor camino a seguir.Segundo, no entiendo por qué unas infraestructuras ferroviarias ligadas a los puertos pueden ser un atentado contra éstos cuando van a cumplir una función que la carretera en solitario no puede asumir. Y menos cuando en el norte de Europa estas infraestructuras ferroviarias llevan años demostrando su valía en un esquema logístico competitivo, ágil y eficaz.Si realmente el Corredor Mediterráneo no sirve, es más, va a ser perjudicial, quiere eso decir que hemos estado perdiendo el tiempo y tirando el dinero, mucho tiempo y mucho dinero, y que, quizás, también hayamos perdido el tren del futuro, porque hemos enfocado nuestra estrategia logística de forma totalmente errónea. Si esto es así, insisto, ¿por qué quienes lo saben, o sabían, no hablaron desde el principio? El debate siempre es sano y es una herramienta para desgranar argumentos, contraponerlos y sopesar cuáles son más sólidos y cuáles menos. Por eso, muchos avances se consiguen a base de eso, de debate.