“Qué podemos esperar de una ciudad que en los últimos años el único mensaje que ha sido capaz de transmitir al mundo sobre sus bondades es el eslogan ‘¡Madrid!’, así, tal cual, simplemente con admiraciones, sin más”, decía con ironía Manuel Panadero, actual director de Relaciones Institucionales de Globalia.Dicho así, la verdad, el asunto tiene miga, máxime si comparamos la capacidad de otras regiones españolas para venderse con tino en el mercado global.Lo peor, en todo caso, no es la simpleza del eslogan, sino lo que transmite. Algo tan desnudo, tan básico, tan directo y cuyo único mensaje posible es pensar que simplemente con decir Madrid ya se está diciendo todo sin, en el fondo, decir prácticamente nada, lo único que denota es la sensación muy enraizada en esta Comunidad de que esto se vende solo, de que Madrid tiene tal fuerza arrolladora y tanta contundencia de argumentos que todo cae por su propio peso.Esto, en mi pueblo, o sea, el mismo del que estamos hablando, se llama “chulería”, en el sentido que ustedes quieran y con toda la connotación de autosuficiencia que les apetezca.Al final, la centralidad, la capitalidad y toda esa sensación, cierta en ocasiones y en otras figurada, de que el mundo gira alrededor de esta ciudad terminan por empapar el espíritu y hacernos creer que todo conejo termina cayendo en nuestra saca, antes o después, y no quiero abundar en dramas olímpicos recientes.Estamos hablando, en todo caso, de un eslogan ya viejo, pero la reflexión en torno a él es exportable a todos los ámbitos de la gestión madrileña pues, eurovegas al margen, existe a menudo la sensación de que Madrid se deja llevar acomodada en sus atributos naturales.El tema logístico, fácilmente deducible del comentario inicial turístico, es la mejor prueba. Tenemos economía, tenemos suelo, tenemos mercado y tenemos el cruce de caminos por antonomasia de la Península. Así es que el sector logístico se sigue desarrollando, empresas punteras siguen marcando hitos en el desarrollo de nuevos grandes hubs logísticos y la región aparentemente parece no resentirse. Les juro que esto va sólo, o eso parece, y lo digo con todo respeto para quienes supuestamente pilotan la nave logística de la Comunidad.Fíjense hasta qué punto esto es así que, tal y como adelantó hace unos días Diario del Puerto, la política logística de la Comunidad de Madrid que aparece recogida en la Estrategia Logística de España es el famoso Plan de Infraestructuras Logísticas de la Comunidad de Madrid que en su día pilotara el hoy ente fantasma Madrid Plataforma Logística y que está absolutamente caduco no ya sólo porque fue totalmente abandonado, sino porque cualquier intento de rescatarlo implicaría empezar de nuevo.A esto hay que unir la consideración en la Estrategia de cuáles son los nodos estratégicos nodales de esta región: uno, Vicálvaro, hoy ya un mito por cuanto la historia del traslado a esta ubicación de Abroñigal es ya leyenda; dos, Aranjuez, plataforma que sigue sin construirse a falta de financiación; y tres, Pinto, pintada, nunca mejor dicho, en el extinto Plan de MPL.Y digo yo, ¿esta es una política logística o es vivir de las rentas? Menos mal que al menos somos ¡Madrid!