- "¿Estás seguro de lo que dices?"- "Claro, lo he leído en Diario del Puerto".Esta mínima conversación, que bien podría servir de eslogan para un medio de comunicación, la cacé furtivamente no hace demasiado tiempo y, qué quieren que les diga, a uno le renueva alma y espíritu.. como quisiera el mismísimo Fernando Alonso.Introduzco de esta forma mi columna de hoy porque, a la vista de cómo degeneran ciertos asuntos vinculados directamente a nuestro sector, cada vez tengo más claro que cuando falla la vista hay que ir al oftalmólogo, cuando no se oye bien conviene ir al otorrino, cuando se quiere información hay que leerla de periodistas y cuando se busca información del sector es recomendable acudir a Diario del Puerto o si me apuran, por no ser excesivamente pedante, a algún medio en el que trabajen periodistas, con todas las letras.Analizaba con atención la información que hoy lleva este Diario en su página 7 y necesariamente he tenido que echar la vista atrás para intentar recordar un momento parecido al que ahora mismo vive la estiba en el Puerto de Valencia.No lo he encontrado porque además de rastrear entre situaciones de desunión o falta de confianza había que circunscribirlos a un momento concreto, es decir, en medio de la negociación de un convenio colectivo y con una clara incertidumbre en torno al modelo de estiba y la evolución de los tráficos.Sí me he encontrado, por el contrario, con un sindicato Coordinadora que a lo largo de los años ha sido capaz de consolidarse y reinventarse hasta convertirse en la voz, con mayúsculas, de los estibadores españoles.Creo sinceramente que la estiba española necesita en estos momentos una nueva etapa de reinvención. El modelo actual, que tan buenos resultados ha dado hasta la fecha, podría estar ya caduco y, lo que es peor, limitado para afrontar los nuevos retos.El sindicato Coordinadora, en este caso Coordinadora Valencia, puede hacer de punta de lanza y abrir una nueva forma de hacer y de pensar, alejada de personalismos y centrada en buscar fórmulas que sean eficientes para garantizar los tráficos y el futuro de los puertos españoles.Se cierra una etapa, ni mejor ni peor, y se abre otra. Sería una lástima no aprovechar este momento para sentar unas bases sólidas de trabajo y entendimiento, para establecer los cauces de un diálogo fundamentado en el análisis racional de la situación de cada momento y cambiar definitivamente la imagen que se traslada al exterior y que tan fácilmente se puede tergiversar.A fuerza de ser pesado, reitero que se podría empezar por tratar de alcanzar un pacto por el mantenimiento de los tráficos en España, una estupenda idea lanzada por Antolín Goya y que debería tener pronto su respuesta empresarial e institucional.