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¡Viajeros al tren!

Una de las ventajas de llevar mucho tiempo dedicándote a lo mismo es que tu cerebro atesora un más o menos vasto conocimiento de ello y las neuronas son capaces de enlazar momentos, situaciones y discursos del presente y del pasado con una cierta facilidad.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 23:42

Algo de esto experimenté la semana pasada mientras escuchaba a algunos de los ponentes que participaron en el programa de conferencias del salón BCNRail. Sentada, libreta y bolígrafo en mano en la sala de conferencias de esa feria -si, lo reconozco, aún soy de los que prefieren papel y tinta para tomar notas que portátil o tablet-, no podía evitar esbozar una media sonrisa cada vez que oía aflorar en los labios del conferenciante de turno la palabra "gestión". Y pueden creerme si les digo que la oí en bastantes ocasiones.Quienes hablaban se referían -en eso coincidieron todos- a la necesidad de mejorar la gestión del ferrocarril para que este modo resulte rentable y eficiente en el transporte de mercancías.También coincidían todos más o menos en que las infraestructuras ya están -bueno, no es que estén de estar. En realidad, sería más correcto decir que están encaminadas porque el Corredor Mediterráneo verlo, lo que se dice verlo, yo no lo veo aún construido-.El caso es que hemos llegado a un punto son los menos quienes insisten en la necesidad de construir infraestructuras y los más los que se han pasado al lado de la defensa de la buena gestión -los más ¿realistas? ¿pesimistas? ¿aguafiestas? siguen diciendo que faltan infraestructuras ferroviarias para la carga, pero esto podría ser carne de otro artículo- .Y hasta ahí, de acuerdo. Sin buena gestión nada en este mundo funciona. Pero es que sin buena gestión nada funcionaba, o lo hacía mal, en la época de las vacas gordas y, señores, creo que no oí a prácticamente nadie, por no decir a nadie, hablar en el año 2000, o en 2004, o en 2006, de la necesidad de realizar una buena gestión de las infraestructuras.Eran años de crecimiento donde había, o parecía haber, dinero a espuertas para construir de todo. ¿Quiere usted un aeropuerto? Ahí lo tiene. ¿Y una estación de AVE? También. ¿Quiere ampliar sus muelles? Aprobado. ¿E infinitas hectáreas para un centro logístico? Perfecto. Y ahora nos topamos con una realidad que en el ferroviario se hace más palpable, más notoria, por el simple hecho de que es un modo de transporte por el que se lleva mucho tiempo apostando y que no acaba de funcionar. Por diversas razones. Pero una de ellas es la falta, en muchos casos, de una buena gestión de las infraestructuras. Y no lo digo yo. Lo dijeron la mayor parte de profesionales del sector que tuvieron voz en las jornadas de BCNRail la semana pasada.Si mi memoria no me falla, a la primera persona que oí hablar de la necesidad de focalizar esfuerzos en lograr una buena gestión de las infraestructuras fue al por aquel entonces presidente del Puerto de Barcelona, Jordi Valls, cuando las obras de construcción de la terminal que ahora gestiona Hutchison entraban en su recta final. No se equivocaba el señor Valls, aunque por aquel entonces poca gente prestara atención al tema. Ahora, sin embargo, la falta de dinero hace que la atención se desvíe de la inversión hacia la gestión. Un optimista diría que no hay mal que por bien no venga. Alguien más pesimista pensaría que ojalá estemos a tiempo de centrarnos en lo que siempre deberíamos habernos centrado, en gestionar de forma óptima. Haya o no haya inversiones.