Menú
Suscripción

Concesiones al límite

Leía el pasado martes el excepcional trabajo de Miguel Jiménez sobre la ampliación del periodo concesional en España, que publicamos precisamente ayer, y no podía más que pensar en el delicado momento que están viviendo los terminalistas en España... como para estar en otros asuntos.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 23:43

Efectivamente, la ampliación de un plazo concesional, hasta la fecha, ha ido acompañado de grandes inversiones encaminadas a hacer la infraestructuras más productiva y eficiente de tal forma que genere más tráficos.Siempre me ha parecido que el límite de 35 años actual se queda corto, por lo que ampliarlo hasta 50 es una forma de "garantizar" que la inversión va a poder recuperar a poco que las cosas se hagan bien y que el mercado no dé giros inesperados.Posiblemente, los nuevos concesionarios que aspiren a los 50 años ya concurrirán al concurso con los deberes hechos, con extensos y minuciosos análisis de mercado, costes, competencia, previsiones, etc. El problema puede estar con aquellos que a día de hoy ya son concesionarios y que, en buena lógica, desearían ampliar el plazo de su concesión. Al margen de los muchos problemas legales que subyacen en este asunto, y que no pretendo desglosar aquí, me atrevo a apuntar que tal y como está el panorama portuario en los muelles españoles hay que ser muy valiente para hacer una inversión descomunal sin tener claro si la pérdida de competitividad que nos azota en estos momentos va a ser algo coyuntural o ha venido para instalarse.Se habla mucho de pérdida de conectividad, de decisiones de navieras, del coste de la mano de obra... pero pocos se acuerdan de refrescar que en nuestro país hay decenas de muelles vacíos y terminales por desarrollar que difícilmente encontrarán inquilino si se siguen manteniendo las condiciones que nos rigen en la actualidad.Por ser rotundamente claro, no estoy hablando del régimen concesional, me refiero a las condiciones con las que el terminalista se va a ver obligado a trabajar y que vienen impuestas por los acuerdos entre empresas y trabajadores.Los grandes operadores nacionales e internacionales no buscan emociones en sus inversiones, más bien prefieren seguridad y facilidades. Y aquellos que ya están gestionando los muelles lo que necesitan es seguir teniendo motivos para no salir corriendo en cuanto expire su plazo concesional.La incertidumbre que hoy se está viviendo en los puertos españoles no es buena consejera.Si se habla de desventaja competitiva respecto al resto de Europa cuando nos referimos a los cortos plazos concesionales en España, ¿qué no tendrá que decirse del complejo y singular sistema de contratación de la estiba en nuestro país?Nosotros solos, sin ayuda de nadie, ni siquiera de Europa, somos capaces de convertir nuestros puertos comerciales en yermos parajes marítimos de dudosa utilidad.Desde aquí, humildemente, reitero la necesidad de alcanzar un pacto urgente por el mantenimiento de los tráficos, un acuerdo aglutinador capaz de no demonizar siempre la mano de obra y huir de nuestro particular ombligo.