Como ocurre en cualquier especialización dentro de una especialización, el lenguaje que se usa en los muelles es el que es. Ningún otro. Requiere, obviamente, de un dominio de los términos. Además es preciso conocer, mediante pactos previos, cuándo un término va a querer decir lo contrario de lo que se supone que significa. Ya saben... "mañana te voy a llamar de todo, pero recuerda que es para que quede claro que me caes fatal... antes de firmar el acuerdo. Luego nos vemos a comer donde siempre". Es lo que se podría llamar el dominio del farol. Tan imprescindible es saber los términos y su doble uso, como tener muy claro cuándo hay que lanzar el grito y cuando la pomada. Cuando el ataque y cuando la defensa, incluso hacia un mismo concepto. Dónde decir las cosas también tiene su peso específico. Y sobre todo, controlar el por qué se dice algo. Hasta ahora, los resultados en los acuerdos en la estiba han sido mejorables, no hay duda, y así lo hemos escrito mil veces. Pero no podemos olvidar que la situación también puede ser peor. Y mucho. Ya que todo el mundo habla, incluido yo mismo, de lo delicado de la situación que vive la estiba, justo será que también recordemos que llevamos años gozando de una paz social concreta y muy valiosa. Apuntalada sobre pérdidas de tráficos en los últimos meses, es cierto, pero paz social. Todos tenemos cosas que perder. Y decir que se está dispuesto a perder no es lo mismo, para nada, que estarlo realmente. En esta fase de negociación, de tira y afloja que vive la estiba, vuelve a ser vital, hay que recordarlo, medir qué se dice, dónde se dice, cómo se dice, por qué y para qué. Es realmente complicado, lo sé. Sobre todo si no se conocen las profundidades de este sector y se piensa que lo que vale en otros sectores, en otros trabajos, vale en este. Igual sí. Pero, a día de hoy, no hay prueba alguna de ello. Nos preocupa y nos duele el sector. Pero sobre todo nos tensa cuando vemos peligrar la base de todo acuerdo, de todo progreso: la comunicación entre las partes implicadas. Todavía, y sobre todo tras la muy interesante entrevista con Antolín Goya que publicamos ayer, hay esperanza de que el ajuste fino lleve a las partes a sintonizar, al fin, en la misma onda. Al fin y al cabo todos quieren lo mismo: más tráfico. Para lograr ese objetivo, no pasa nada si no se domina el lenguaje de los muelles, siempre que se pregunte a quienes saben. Otra cosa especialmente preocupante es que, se esté en el bando que se esté, se actúe con falta de humildad y se vaya por esos convenios como el maestro Piñones, que no sabe y... además, da lecciones. Nos estamos jugando mucho en estas fechas. Muchos puestos de trabajo, en la estiba incluso. Ya sé que dirán que como siempre. Y así es. Un sector como este se lo juega todo a todo o nada día sí y día también. La logística es líder en una competición muy dura. Cada partido es una final, y ninguna reunión debe ser la última, si aprendemos a comunicar.