Este año, Colombia ha dejado un muy buen sabor de boca a los profesionales que han formado parte de esta misión empresarial. No solo por la seriedad, educación y profesionalidad que muestran los colombianos a la hora de hacer negocios, sino también por su elevado nivel formativo. Ya lo avisaba el director de la Cámara de Comercio Hispano Colombiana, el catalán Francesc Solé, al inicio del viaje: en Colombia hay gente que gana 600 euros al mes y se gasta 300 en formarse.Y es que Colombia es un país joven con muchas ganas de crecer y de ganarse una posición de peso en el mundo. Son conscientes de ser un mercado más pequeño que otros gigantes latinoamericanos, como puede ser el propio México, Brasil o Argentina, pero juegan sus cartas con inteligencia, vendiendo una posición geográfica en el centro de ese gran continente que es América, lo que le permite ser tanto interlocutor válido tanto para el norte como para el sur del mismo.Además, pueden presumir de ofrecer una elevada estabilidad jurídica y política, mucho más alta, desde luego, que la mayoría de los países vecinos, algo que en el comercio exterior se valora mucho y que las empresas internacionales estudian con lupa a la hora de decidirse a realizar inversiones.Y, pese a ser un país relativamente pequeño si se le compara con alguno de sus vecinos, tiene una cultura totalmente occidental y urbana, con más de 57 ciudades de más de 100.000 habitantes, con todas las necesidades que de aquí se derivan y las oportunidades que ello conlleva.Sin lugar a dudas, este es un buen momento para hacer negocios en Colombia porque en el terreno logístico y de las infraestructuras, entre otros sectores, el país ofrece interesantes oportunidades. Tiene dinero para invertir y quiere desarrollarse y crecer, aspectos clave para los que se necesitan más y mejores infraestructuras y más y mejores servicios logísticos.Y, algo muy importante, recibe con los brazos abiertos a los españoles, a quienes todavía miran con respeto, confiando en los conocimientos y la experiencia que las empresas españolas pueden aportar a las colombianas en muchos campos.Todo ello, unido a la reciente entrada en vigor del tratado de libre comercio con la Unión Europea y las ganas que tiene este país de abrirse al exterior hacen de Colombia un mercado a tener muy en cuenta. La misión del Puerto de Barcelona ha abierto una puerta. Ahora hay que traspasarla y hacer camino andando.