La noticia del dibujo de las rutas de la P3 Network, adelantada por este Diario el pasado lunes, ha generado dudas e incertidumbre en el sector. Ahora más que nunca conviene sentarse a repasar los efectos reales de las decisiones de las tres grandes navieras del mundo, más allá de personalismos.Por un lado es evidente que España pierde peso en el panorama marítimo mundial. Si bien es cierto que Valencia y Algeciras mantienen cierta conectividad en el rediseño de rutas, también debemos reconocer que en proporción son pocas las conexiones con escalas en puertos españoles (y en este caso "pocas" significa exactamente eso: "pocas", ni más ni menos).Si preocupante es el caso de Valencia, que deja de ser hub en el Mediterráneo occidental para la conexión Extremo Oriente-Norte de Europa (la más importante del mundo, no lo olvidemos), no lo es menos la situación del Puerto de Barcelona, posicionado en solo dos de las relaciones del P3.Primera conclusión: España se lo tiene que hacer mirar ya que tenemos un problema global, no particular. Si no somos capaces de atraer la atención de las navieras e incluso hemos ahuyentado a alguna que otra, quizás estemos andando por el camino equivocado y debamos cuestionarnos si la reciente legislación normativa en materia de puertos o el mismo Acuerdo Marco nos están condenando a perder el tren de la competitividad. Con perdón.Alegan los expertos en shipping, los gurús de las líneas regulares, que se está exagerando con la decisión de las navieras del P3, que en realidad la repercusión sobre los puertos españoles, especialmente sobre el de Valencia, no será tan grande, que hay otros servicios nuevos que incluyen a los puertos españoles y que salimos ganando.Pues bien. En los dos últimos meses, periodo en el que Valencia ya había perdido las conexiones del servicio de MSC entre el norte de Europa y Extremo Oriente en favor de Sines, el recinto valenciano movió 53.000 contenedores menos (casi 80.000 TEUs) que en los mismos dos meses de 2012.De mantenerse la tendencia, y nada indica que de momento vaya a cambiar, en un año el recinto valenciano podría llegar a perder hasta 500.000 TEUs. Es lo que hay y la cifra es incuestionable. ¿Podrán compensar esta caída las nuevas conexiones? Ojalá, pero me temo que no.Tranquilos que ya me lo digo yo todo: agorero, malintencionado, exagerado y parcial... y lo que ustedes quieran, pero yo me quedaría mucho más tranquilo si de una vez por todas todos los agentes se ponen de acuerdo para alcanzar un pacto real por la competitividad.Y para conseguir ese consenso será necesario que las partes sean conscientes de que es necesario renunciar para ganar, o mejor dicho, renunciar para no perderlo todo.Ya no hay amenazas. El mercado ha hablado y sigue hablando, que se lo pregunten si no al puerto de Portland, que acaba de perder 80.000 TEUs de la noche a la mañana por un simple ajuste de "flexibilidad y eficiencia".