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Múltense ustedes

Está el horno portuario, el valenciano en especial, para pocos bollos. Le toca soportar, como un muñeco de feria, ataques de todo tipo, precisamente cuanto le tocaría, por lo que se ha conseguido y cómo se ha conseguido en estos últimos cuarenta años, recibir loas y lisonjas. 

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:05

Se han puesto de acuerdo, creo que sin darse cuenta, un par de cabeceras mediáticas de capa caída, un fiscal y la CNC para dar pábulo a un par de denuncias anónimas, una para la CNC y otra para el fiscal, y el resultado está siendo la campaña más agresiva y más infundada que recuerdo, y ha habido ya varias, contra el Puerto y sus gentes. Ahora, cuando se habla de la importancia de la marca, de la imagen de países e instituciones, nos encontramos con una brutal campaña de desprestigio. Nos hacen que nos fijemos, por la estridencia de los titulares que genera, en la Comisión Nacional de la Competencia. A fuerza de gritos están consiguiendo que les echemos cuenta. Dice la CNC que "la Ley también le atribuye funciones de arbitraje, competencias consultivas y labores de promoción de la competencia en los mercados". Ocurre que a tenor de las últimas multas que han impuesto a todo bicho viviente en el sector portuario valenciano, parece que el objetivo, más allá de la "promoción de la competencia" sea pillar algo de esos 43 millones de euros con los que han castigado a empresas e instituciones. Si su misión fuera, realmente, que se compitiera libremente en el sistema portuario español, faena tendrían de sobra como para no quedarles ni un segundo que perder en ver si Fulano se ha reunido con Mengano o si éste se ha parado a hablar con aquél dos segundos más de la cuenta. Si quieren fomentar la competencia, empiecen por revisar nuestras leyes para que no nos las tumben en Europa como si fueran envoltorio de bocadillos. Échenle narices y peleen por el fomento constante de la competitividad y la competencia real en los muelles, como único freno para parar la sangría de contenedores que estamos viviendo y que se va a agravar rotundamente si no cambian las cosas mucho y pronto. Vengan y ayuden a solucionar los conflictos que surgirán en cuanto se empiecen a recortar plantillas. Apliquen la ley de la competencia, no la suya, desinformada y caprichosa, sino la que vale, la del mercado. Esa que exige que nos dejen seguir trabajando mucho y bien, que nos permitan ponernos de acuerdo todos los componentes de la cadena logística para luchar juntos en un mercado igualmente libre para todos. Ahora, con los barcos cada vez más grandes y la unión de las principales navieras, van a sobrevivir dignamente menos puertos. Por tanto es ahora cuando se va a precisar más inversores para ampliar y mejorar estructuras e infraestructuras. Y a esos inversores está demostrado que les importa y mucho la reputación y la buena imagen de los puertos en los que depositen sus ahorros. Por eso, multen, hagan el favor, a quienes tergiversan información y mienten, matemáticamente, para atacar al puerto. Crujan a multas a quien destroce sin fundamento la imagen de los puertos ahora que es cuando más necesitamos todo lo contrario. Múltense, primero, a ustedes mismos.