Es cierto, como ya he escrito en otras ocasiones, que todo lo que en nuestro mundo es permitido, visto como normal o como aceptable, no se ha de ver igual desde fuera, porque aquí se valoran todos los datos y desde fuera sólo se ven las cosas aisladas. Ya dije que cuando los ojos de fuera se posaran sobre nuestro amado sector, algunas cosas iba a chirriar. Es cierto. Tan cierto como que mucho de ese chirrido desaparecería si se aplicara el lubricante de la visión global. Si no son capaces de coger todos los datos, los verdaderos, no los inventados, más vale no se metieran en nada, ni Competencia, ni fiscales ni prensa tienen potestad para entrar a juzgar el color de la grasa de un diente de una de las ruedas del complejo engranaje portuario si no se esfuerzan en entender el conjunto, su enorme importancia y lo extremadamente meritorio que es hacerlo funcionar y funcionar bien. Si vienen de fuera a acusar, juzgar, condenar y ejecutar a nuestro sector, bien estará que lo hagan informándose, y que, si puede ser, vengan siempre, para todo. Los mismos que dan la espalda a este mundo nuestro cuando se crean puestos de trabajo, cuando se crece, cuando se facilita la competitividad de las empresas de la zona, los mismos que pasan absolutamente de aplicar la ley cuando a cuatro les da por cerrar el puerto ciscándose en los derechos de todos, esos mismos son los que ahora se santiguan porque los profesionales del sector intenten, a pesar de ellos, hacer funcionar el, insisto, más que complejo engranaje de la logística. Quieren que el puerto vaya y vaya muy bien, mientras se le ataca, mientras cuando necesita de ley y justicia se le da la espalda. Quieren que funcione pero sin que unos engranajes se toquen con otros. Sin que las coreografías se sintonicen. Que nos busquemos la vida cuando una de esas piezas le da por parar o girar en dirección contraria. Que lo arreglemos sin tocar la pieza. Parece, con tanto y tanto despropósito que se está acumulando en los últimos meses contra el sector, que el sistema portuario sea un problema, cuando es de lo poco que aporta soluciones de futuro y progreso. Si no fuera porque ya se ha demostrado que el entramado profesional logístico es más que competente, correríamos el riesgo de desmoralizarnos. No lo van a conseguir. El sector matizará lo que sea mejorable si le apoyan las instituciones con la intensidad y magnitud que merece. Si no, si se nos da la espalda cuando lo paran salvajemente, cuando cortan accesos, cuando necesitamos justicia, más vale que no se giren, en función del afán recaudatorio, cuando estamos solventando asuntos que deberían solventar ellos. Los titulares que ofreció ayer la Comisión Nacional de Competencia son buenos, mientras que despejar una acceso al puerto cortado ilegalmente es malo... para conseguir votos. Si recaudan lo que piden, se cerrará de un portazo toda la logística de Valencia, y del puerto que le toque. Si no se cobran esas multas, si todo queda en nada o casi nada, la CNC debería gastarse ese dinero o más en reparar el terrible daño que se está haciendo a algo tan importante como la imagen de nuestro sector.