Ya sé que se está muy bien al amparo del techado, tratando de no menear mucho los soportes no sea cosa que se nos venga todo abajo, pero de vez en cuando es necesario salir el exterior, afrontar las inclemencias y tratar de reparar esa gotera que nos está empapando el suelo.Ha sorprendido mucho la resolución del Comité Nacional de Competencia en torno al expediente del transporte terrestre de contenedores en el Puerto de Valencia. A la vista de los antecedentes de Barcelona y de la deriva que había tomado el asunto por la existencia de un documento firmado por las partes en 2010, todos más o menos esperaban un arañazo, pero lo que no estaba previsto es el zarpazo con el que la CNC ha despachado el asunto.Más de 43 millones de euros en multas, repartidos de forma desigual pero contundente en función de la situación de cada uno en el mercado, es un misil que ha ido a parar directamente a la línea de flotación de asociaciones y empresas que acabará por cambiar radicalmente el panorama logístico valenciano.Dejando un margen amplio de tiempo para comprobar los resultados de los recursos que se enviarán a la Audiencia Nacional, me temo que el cambio va a ser sustancial.De hecho ya lo es porque desde hace mucho tiempo, y debido al temor infundido por la incoación de expedientes, ya casi nadie se atreve a reunirse y hasta los cafés se pagan a escote, no sea cosa que si pactamos un turno rotatorio de invitaciones se entere un periodista cualquiera y luego nos caiga encima Competencia.Las 118 páginas de la resolución de la CNC conocidad ayer no tienen desperdicio y darían como para ocupar muchas columnas.De momento, y tras una primera lectura, me quedo con unas pocas conclusiones. La primera es que la CNC, por muy sesuda que haya sido en la elaboración de su informe, sigue mostrando un buen desconocimiento del funcionamiento del sector. Lástima.Por otra parte, creo que el sector está compuesto por muchos más agentes que los implicados en este expediente, muchos de ellos especialmente relevantes, que salen "ilesos" por sus reticencias al asociacionismo. ¿Astutos?Finalmente (ya vendrán nuevas conclusiones), me parece de una frivolidad absoluta que Competencia asegure que no cabe tener en cuenta la situación de crisis del sector porque "no exime del cumplimiento de las normas de competencia ni debe ser considerada para el cáculo de la sanción a imponer cuando se infringen".Posiblemente, la diferencia entre tener en cuenta la coyuntura económica actual y pasársela por el forro sea el cierre de empresas y el principio del fin del asociacionismo en el entorno logístico del Puerto de Valencia. Veremos.