Menú
Suscripción

Y tú más

Tal y como estaba previsto, aunque quizás un poco antes de lo esperado, la cuerda se ha tensado en el ámbito de la estiba en el Puerto de Valencia.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:12

La prórroga acordada para la vigencia del convenio colectivo hasta el 30 de octubre, que fue consensuada antes del verano en pleno proceso de negociación del IV Acuerdo Marco, no ha hecho otra cosa que desplazar unos meses en el calendario un conflicto que aguardaba latente a manifestarse de nuevo.Los más optimismas creyeron en junio que tras la firma del IV Acuerdo Marco, el consenso en el Convenio Colectivo de la estiba en Valencia iba a ser cuestión de extrapolar algunos artículos y poco más. Pero todos sabemos que no es así.La base, las "páginas del principio" como llaman algunos, puede ser muy similar en ambos casos, pero es en los pequeños detalles donde está la diferencia (no sé quién decía esto, por cierto).El caso, convertido ya en problema, es que en Valencia esas "pequeñas cositas" multiplican su valor hasta convertirse en ejes de negociación, puntos de partida irrenunciables o límites en los que se inicia el desencuentro.En realidad no hay nada nuevo bajo el sol. La parte empresarial intenta, legítimamente, reducir costes y ser más productiva. El banco social pretende, también legítimamente, mantener un estatus, consolidarlo y, a ser posible, mejorar sus condiciones.Las dos partes, hay que reconocerlo, hablan de su preocupación por el futuro del puerto y de la necesidad de hacerlo mucho más eficiente y competitivo porque, en definitiva, es el motor fundamental que da el pan a unos y a otros.Ahora bien, y aquí nos topamos con la cruda realidad, sigo sin ver cómo es posible hacer un puerto más eficiente (o más barato) si no se reduce el coste de la partida más importante en la cuenta de escala de un buque: la mano de obra de la estiba. Es como querer incrementar el consumo interno de un país recortando salarios y destruyendo empleo... complicado.Tampoco quiero ser tan categórico. Sé que hay puertos que han sido capaces de ser un poco más eficientes aportando soluciones ingeniosas que han posibilidado el mantenimiento del estatus de empresas y trabajadores. La cuestión es saber cuánto más eficiente se tiene que llegar a ser para equiparse a otros recintos portuarios del Mediterráneo, y aquí es donde no me salen las cuentas.Creo que hay que dejarse de excusas. El desvío de tráficos que se ha producido en Valencia no es fruto de la casualidad, de una negociación entre terminales o de una estrategia malintencionada para vete tú a saber qué. La sangría de TEUs que va a vivir Valencia, y que se extenderá a otros puertos españoles más pronto que tarde, se debe en esencia a la mayor (bastante mayor) eficiencia de otros puertos del Mediterráneo o del Atlántico, con sistemas normativos diferentes.Ha llegado el momento de anticiparse a los problemas y dejarse de adivinanzas para averiguar qué parte es más responsable. Cada minuto cuenta.