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Más verde, más barato

El respeto al medioambiente es un aspecto de la gestión empresarial que en los últimos años ha calado poco a poco en todas las organizaciones. Ahora, la implantación en las empresas de políticas destinadas a minimizar la huella de carbono que deja su actividad ha pasado de ser algo minoritario a estar presente en muchas organizaciones.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:14

Obviamente, es una práctica muy extendida entre las grandes corporaciones pero no lo es tanto entre las pymes, aunque éstas también se esfuerzan por ser cada vez más verdes. Sin embargo, el disponer de menos recursos no cabe duda que afecta negativamente a la implantación, en estas compañías, de procedimientos o herramientas destinadas a lograrlo.La concienciación de los empresarios ante la necesidad de cuidar del planeta es cada vez mayor. Por ello, las iniciativas destinadas a ello suelen ser bien recibidas por parte de los clientes de las compañías que las impulsan, incluso en épocas de crisis como esta, en las que es hasta entendible que el empresario se muestre menos receptivo ante políticas que podría considerar que no van dirigidas a hacer mejorar la cuenta de resultados de su empresa.Es de agradecer que las compañías que pasan por un buen momento, o que no pasan por uno tan malo, no cejen en el intento de implantar mejoras en terrenos, como el social o el medioambiental, que quizás no arrojen unos resultados tangibles e inmediatos sobre los números, pero que no cabe duda de que contribuyen en aspectos quizás más intangibles pero muy positivos, a la larga, para las empresas.Un ejemplo de lo que les estoy diciendo es Arola, compañía transitaria y agencia de aduanas que hace unos días anunciaba que había desarrollado para sus clientes una herramienta para calcular la huella de carbono derivada del transporte que ellos gestionan para sus clientes.El anuncio de Arola coincidió prácticamente en el tiempo con el realizado por el Puerto de Barcelona, que también presentó, una semana después, su ecocalculadora, una herramienta para medir las emisiones de dióxido de carbono de las cadenas logísticas similar a la presentada por Arola y que tiene como fin que los usuarios y clientes del recinto portuario puedan decidir sobre cómo y cuándo enviar las mercancías teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad.Sin embargo, y pese a la similitud de ambas herramientas, me gustaría destacar la labor realizada por Arola, sin pretender desmerecer en ningún momento el trabajo del Puerto de Barcelona, por la importancia que tiene que una empresa de tamaño medio sea capaz, en tiempos como este, de plantearse retos que, a priori, no van a tener como resultado inmediato una mejora de sus resultados, como decía anteriormente. Aunque qué duda cabe que el disponer de herramientas como esta puede ser una de las claves que hagan a futuros clientes decantarse por esta empresa en lugar de por sus competidores.Y es que esta herramienta para calcular la huella de carbono queda integrada dentro de una forma de hacer de la compañía que va más allá, y que forma parte de un servicio de asesoramiento destinado no solo a hacer envíos más respetuosos con el medioambiente sino también para hacerlos de la forma más eficaz en todos los sentidos, lo que también suele derivar en ahorros de costes. Y eso si que interesa. Ser ecológico no siempre es caro. Se puede ser más verde y más barato.