De forma excepcional algún puerto puede permanecer ajeno a las circunstancias del momento, pero lo normal es que todo un sistema portuario se resienta casi al unísono.Que los tráficos portuarios en España no acaban de despegar no debería ser noticia para nadie porque, pese a las mejores previsiones, la situación económica es la que es y así se refleja en las dársenas.Lo que me preocupa de este asunto, y creo que soy repetitivo, es que tengo la sensación de que muchos están esperando sentados esa anhelada recuperación económica con la certeza de que será la salvación que dará paso a un nuevo "renacer", y creo que no va a ser así. Lo siento.Pienso, y no soy el único, que pocas cosas volverán a ser como antes y puede que los tráficos portuarios sea una de esas cosas.Creo que hace ya tiempo que acabó la crisis. El batacazo llegó en su momento y nos dejó en un nuevo estado que es el que tenemos ahora y debemos afrontar con la mejor dignidad posible. Etimológicamente, más allá del significado de los caracteres chinos que habremos escuchado en cientos de charlas, la palabra crisis viene del griego krisis y del verbo krinein, que significa "separar" o "decidir". Crisis, por lo tanto, es algo que se rompe y hay que analizarlo. La crisis, así concebida, nos obliga a pensar, generar un análisis y una reflexión (pensemos también en palabras de la misma raíz como crítica o criterio). En medicina, por ejemplo, cuando se produce una crisis los médicos deben analizar la situación y tomar una decisión. Para los griegos clásicos, sabios ellos, un momento de crisis era el tiempo para decidir, echar mano de la inteligencia y armarse de valor para tomar decisiones.Pues en eso estamos, o deberíamos estar. Creo que deberíamos tomarnos el asunto de los tráficos portuarios a la griega (clásica, por supuesto) ya que mientras seguimos sentados en los muelles esperando a que los buques asomen por la bocana, otros puertos nos siguen adelantando por derecha e izquierda ofreciéndose mucho más competitivos con unas condiciones de precios que nosotros que ni siquiera podemos soñar.El desvío de tráficos de los puertos españoles a Portugal, Italia, Francia o Marruecos es un hecho incuestionable y la sangría no ha hecho más que empezar.Podemos seguir esperando para luego lamentar o podemos activar el krinein griego para tomar alguna decisión.