No deberíamos poder decir nada de que existan cientos de asociaciones de transporte en España mientras sus gestores y sus asociados sigan mostrando y defendiendo sensibilidades diferentes al resto y que les hacen sentirse representados sólo ahí. ¿Cómo coartar esta libertad? ¿Cómo reprimir este derecho? O sea, por el bien de los asociados.Tampoco podemos decir nada de la negociación colectiva y del agente coadyuvante sindical. Qué mejor que contar con convenios regionales o sectoriales que bajen al detalle de las necesidades específicas del trabajador y de la empresa en cada ámbito y qué mejor, por tanto, que contar con asociaciones específicas para cada ámbito. O sea, por el bien de los asociados y afiliados.Y claro, cómo criticar el sistema de subvenciones de la Administración, si su bienintencionado principio es la formación y responde a las necesidades de las asociaciones y de las empresas. O sea, por el bien del sector.Ahora bien, metan todo esto en una coctelera, prendan una cerilla y en vez de cocinar un templado y balsámico guiso de paz social y progreso económico lo que brota es una pira de intereses y medias verdades donde arde la lógica.El mejor ejemplo, el convenio de Madrid, o mejor dicho, a estas alturas ya los convenios. Lo de menos es el guirigay de plataformas, federaciones y asociaciones donde unos y otros se aglutinan, se dividen, se unen y se subdividen de forma, y lo digo con todos mis respetos, desquiciante, incluso en el caso de aquellos que defienden unidades globales y son incapaces de ejecutarlas por no renunciar a aquello contra lo que supuestamente dicen luchar.Tampoco ya nos asusta que ni siquiera haya unidad del banco sindical. Con tantas sensibilidades, como para pretender que los trabajadores deban comulgar de la misma forma.Pero claro (a ver si soy capaz de explicarlo de carrerilla) resulta que tenemos un convenio extinto desde 2010 negociado por un ente (COMAT), integrado por un sinfín de federaciones y asociaciones -cuyo barco por cierto acaba de abandonar la organización que la presidía- y que supuestamente es acusado de no querer convenio, el cual terminó formalmente muerto en julio por la ultraactividad y que por eso UGT y la patronal UNO, atendiendo a su reivindicación histórica de un convenio para operadores logísticos, decidieron que al menos este ámbito tuviera marco laboral y firmaron otro convenio, pero el resto de organizaciones con Comisiones Obreras al final, tarde, pero al final firmaron una prórroga del convenio general que había vigente y resulta que a 1 de septiembre nos encontramos con un convenio general prorrogado y un nuevo convenio para operadores, pero ojo, el viejo solo vigente hasta febrero de 2014 y el nuevo, atención, hasta diciembre de 2013, porque ahora tienen que negociarse los convenios de “verdad”, el de operadores y el general, convenios con ámbitos solapados para los que todos reclaman eficacia general en orden a su representatividad pero defendiendo una especificidad tan cierta en lo filosófico como difusa en la vida real. Y además, está la amenaza de impugnar y el verbo “judicializar”. ¿Lo entienden? Pues yo no, aunque sea por el bien del sector...