Hablaba por ejemplo de la feria de muestras, del puerto... Parece que, mientras no haya motivos, habría que darle un filtro de positivismo a estamentos de la importancia de un puerto como el de Valencia. Insisto de nuevo en que no se trata, en ningún caso, de dar carta blanca ni permitir nada anómalo a nadie, sino de entender que, a la hora de transmitir imagen, si se tiene un 9,9 real será más lógico, justo y necesario, transmitir un 10. De no hacerse así, podemos aceptar que se transmita que "sólo" tenemos un sobresaliente alto. Lo que no es de recibo es que andemos inventando suspensos. En Valencia, cada cierto tiempo sale una terca campaña contra el Puerto desde la prensa generalista, con especial significación en el diario Levante. La fórmula es siempre la misma: Se agarra un tema, se tergiversan datos, se transmiten mensajes confusos, torticeros, inexactos, parciales o directamente falsos, para completar unas llamativas páginas de periódico, con las que lograr dos cosas: que se hable de este o de aquel medio generalista y dañar la imagen del Puerto. Así, tuvimos que leer tiempo atrás que la instalación de los depósitos hidrocarburos de Total en el Puerto eran algo así como bombas atómicas en manos de un niño. En la guerra del Golfo confundían los zumos y el pescado congelado de los barcos de Zim o de Sea Land que llegaban a puerto, con cadáveres de soldados americanos muertos en la guerra. Hemos tenido que leer que la ampliación del puerto por el sur se iba a cargar las playas de Valencia para siempre jamás, distinguido papel que luego le dieron a la ampliación norte. Así están unas semanas o unos meses. Luego nadie vuelve a hablar de los aburridísimos depósitos de Total. Los cadáveres de soldados debían ser de vampiros, porque desaparecieron en cuanto hubo algo de luz sobre la "noticia". De la fuente de progreso que ha sido la ampliación sur, en armonía con las envidiables playas, o de lo acertado de tener en marcha la ampliación norte como garantía de atención al mercado futuro... ni una palabra. Ahora, volvemos a reverdecer una de esas campañas, con los mismos ingredientes de tergiversación, mala leche concreta y demostrable, y nulo respeto al esfuerzo de muchos y al pan de todos. En esta ocasión el punto de apoyo es la intervención de la fiscalía, tras una denuncia anónima, para solicitar aclaración de algunas gestiones de la APV, que digo yo que el fiscal podía haberlas aclarado antes, que bien fácil lo tiene, y ensuciar nombres después. Pero no se desenfoque mi sabio lector, el tema ese de la fiscalía poco tiene que ver con el fondo del asunto. Es la escusa. La mala baba ya se había empezado a esparcir antes incluso de publicarse lo del astuto fiscal. Lo que dice el fiscal es una cosa. Lo que inventan ellos es otra. Además, ahora se ponen nombres y apellidos al ataque, con lo que se suma a la total falta de respeto al principal motor de la economía de la región algo que para mí es igual o más importante: la total falta de respeto a las personas. Lo interesante sería saber por qué lo hacen. De dónde viene tanta inquina de algunos contra el Puerto de todos. Tras analizar durante muchos años el tema, sigo pensando que estamos ante una pura y dura muestra de mediocridad, especialmente tóxica cuando se mezcla con mala idea y se usa para ciscarse, sin motivos, en el pan que comemos. Es una actitud endémica. No la busquen en otro lado.