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Cursos de Verano

Si pudiera elegir de nuevo entre, por un lado, compartir un pitillo con Arturo Pérez-Reverte, partirme de risa con Juan Diego, pelearme con Pedro J. Ramírez o tomarme un güisqui con Paco Umbral y, por otro, atender las explicaciones de José Llorca sobre las relaciones puerto-ciudad o las de Joaquim Coello sobre lo mal que tenemos los puertos españoles por culpa de vaya usted a saber quién

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:20

me quedo con el fumeque (sí, ya lo dejé), con el descojone, con la discusión subidita de tono y con el güisquito. Claro que el tiempo no perdona y 20 años son demasiados para que las cosas sigan igual. Ni parecidas siquiera. Reverte, Diego y Pedrojota están a lo suyo y dudo que Umbral, desfondado en su sillón de mimbre, se acuerde de mí desde las alturas.De aquellos interminables veranos de estudiante de Periodismo, de curso en curso por El Escorial, Aguadulce, Donostia, Santander...tan solo me quedan unos cuantos Diplomas y un puñado de anécdotas que apenas sirven ya para romper el hielo de este primer Zig-Zag con resaca post-vacacional. Algo es algo. Y sin embargo, cuando uno aún creía que los cursos de verano seguían siendo asunto de jóvenes y jóvenas con pose intelectual y más ganas de ligue que de conocimiento, la casualidad me ha devuelto a los mismos salones del Palacio de la Magdalena de Santander y del Palacio Miramar de San Sebastián que una vez frecuenté. A los Cursos de  Verano de la UIMP y de la UPV-EHU. El pasado martes, la UIMP analizaba en un curso en Santander las “Consideraciones jurídico-técnicas sobre las transformaciones de los frentes marítimos, los conflictos sectoriales entre el medioambiente, el urbanismo y la infraestructura en las ciudades”, en el que el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, demostró un exhaustivo y detallado conocimiento de una problemática que lejos de constituir un asunto secundario en las prioridades de las autoridades portuarias, constituye una de sus razones fundamentales de su existencia.  Como señaló Llorca, la integración puerto-ciudad es un algo mucho más complejo y amplio que la mera reconversión de espacios portuarios en espacios urbanos. Un reto que exige del diálogo, la colaboración y el compromiso de las administraciones y la ciudadanía. Tres días después, un curso de verano de la Universidad del País Vasco organizado por la Autoridad Vasca de la Competencia, debatió en Donostia los retos de la aplicación de la competencia en los puertos, que por lo visto son bastantes, por mucho que allí se dijera que en la práctica de las autoridades nacionales de competencia se cuenten con los dedos de una mano (literalmente) los casos de prácticas anticompetitivas, algo “sorprendente”, se dijo,  que se explicaría porque ningún operador desea “molestar” a las autoridades portuarias y, en consecuencia, realizar denuncias.Lo anterior vendría a sugerir la existencia de prácticas anticompetitivas que, en ausencia de denuncias por alguna de las partes o por una insuficiente  implicación de la Fiscalía, estarían quedando impunes y ocultas a la vista de la Comisión Nacional  de la Competencia. Las diferentes instancias encargadas de velar por la libre competencia prometen intensificar sus esfuerzos, por lo que cabe pensar que el número de expedientes instruidos hasta la fecha podría incrementarse con nuevos casos. O al menos, se trata de un aviso para navegantes, para que se lo piensen mejor antes de que la tormenta arrecie. Los alumnos de este curso de verano tomaron buena nota de ello. No hay pitillo, descojone, güisqui o discusión que valga. Ya no.