La evolución del enclave es especialmente meritoria en estos tiempos de profunda crisis. El sector logístico valenciano en general y la Autoridad Portuaria de Valencia en particular, siguen, pues, de enhorabuena. Conozco profundamente algunos sectores empresariales, no muchos pero algunos, y me llama la atención lo especialmente exigente que es el mundo logístico español. La presión competitiva se multiplica exponencialmente, gracias al sistema de engranajes que alimenta la cadena logística. La carga presiona a las navieras, las navieras a los agentes, los agentes a las autoridades portuarias... y vuelta a empezar. Además de Puertos del Estado y las auditorías externas independientes, el mercado obliga a las citadas autoridades a "cogérsela con papel de fumar" que diría un castizo. Muchos de nuestros lectores han tenido y tienen relación comercial directa con alguna autoridad portuaria, y saben de primera mano lo escrupulosos que se pueden llegar a poner a la hora de adjudicar un euro. Eso es lo que dice el sistema y las matemáticas, además hay otro parámetro, que igual también tiene algo de peso: Los 27 años que llevamos observando, día a día, desde distintas perspectivas, el comportamiento personal de las directivas portuarias. Según esa información directa, hablando por ejemplo de Valencia, no solamente están destacando los fines alcanzados, sino los medios con los que se han conseguido. Equipos comerciales y directivos bajo mínimos, que en función del alto nivel autoexigido han tenido que compensar esa falta de medios con multiplicada dedicación personal, más allá de lo exigible por su cargo. Directivos provenientes de la empresa privada, o con opción de irse a ella, que han renunciado a mejores y más justas retribuciones para optar por esa vocación de servicio público, tan rara como valiosa. Imaginen la retribución que conllevaría para la directiva de la APV, en una empresa privada, haber conseguido, año tras año, objetivos de la envergadura que se han venido cosechando en los últimos lustros. Confieso, lo siento, que en numerosas ocasiones, en vista de su nivel de implicación, mi consejo a alguno de estos directivos ha sido que se no se tomaran su responsabilidad y su compromiso tan a pecho. A día de hoy, los resultados cosechados por el sector logístico portuario valenciano en general y por su autoridad portuaria en particular, son espectaculares, tanto por el fin alcanzado como por los medios y la forma como lo han hecho. Algún día bajarán los tráficos. Algún día a lo mejor o a lo peor, alguien puede demostrarme que los objetivos alcanzados y la forma cómo se han alcanzado no son dignos de admiración y gratitud. Mientras, enhorabuena y muchas gracias por lograr lo que se ha logrado y sobre todo, como digo, por la forma como se ha hecho.