Menú
Suscripción

Vayamos reclamando

Anda la opinión pública valenciana a vueltas con el sector logístico portuario. Que si el Corredor Mediterráneo no servirá para nada; que será mucha inversión (incluida la medio ambiental) para poco beneficio; que si es otra obra faraónica de nuestros políticos, esos que se han ganado la fama de materializar su presencia en el gobierno con edificios emblemáticos o carreras de Fórmula 1; que si no habrá carga para el tren por mucho grupo de trabajo de la Generalitat que haya; que si la ZAL no está utilizándose; que si no sirve para nada tener la zona de actividades logísticas sin uso y que vuelva la huerta... 

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:36

Para hacer frente a todos esos ‘peros', surgidos tras las palabras de ¿advertencia? de Ferrmed y la duda creciente de que Francia esté por la labor de permitir la alta velocidad de mercancías españolas, los empresarios valencianos salieron, a la carrera, a reivindicar las infraestructuras. Así, bajo el paraguas de AVE (y digo paraguas porque su presidente, Vicente Boluda, se quedó en silencio durante toda la rueda de prensa), los representantes de los principales exportadores que utilizarán el Corredor Mediterráneo aseguraron su viabilidad y, sobre todo, su necesidad para permitir a la Comunitat Valenciana, y por ende a todos los territorios incluidos en el trazado ferroviario, alcanzar la competitividad. Los productores reiteraron la importancia de exigir el cumplimiento de los plazos de ejecución de las distintas fases del Corredor ante las autoridades españolas y auguraron un intenso tráfico de convoyes de mercancías, tanto de ida como de vuelta. Emilio Orta, presidente de AVIA (clúster de la automoción valenciana), habló entonces y lo dejó bien claro: "El Corredor Mediterráneo nos permitirá bajar los costes porque reduciremos los precios de transporte". "La industria tiene que quitar todo lo que no aporta valor para poder ser competitivos y, siguiendo esta política, nos hemos convertido en el segundo productor de vehículos de Europa", subrayó Orta, portavoz de un colectivo que genera una facturación conjunta de 7.650 millones de euros y representa el 87% de la facturación del sector. Sobre la presión a Francia para que agilice las conexiones que pemitirán la circulación eficiente del Corredor Mediterráneo en su suelo, los empresarios lo dejaron para otro momento porque, aseguraron, no se puede ir exigiendo inversiones cuando aquí no hay nada montado. Pero, en mi opinión, ya se podría empezar a mover la presión pública (política y social), está claro que no sólo valenciana, porque los primeros problemas ya los están teniendo en Catalunya y, al final, el problema de uno es el problema de todos, ¿o no? Además, cuando esté operativo el trazado valenciano querremos volar, como las balas, hacia el norte de Europa con nuestras mercancías y si es entonces cuando nos tenemos que empezar a mover, vamos arreglados... Perderemos un par de años, seguro. Del otro asunto, del de la ZAL Valenciaport, qué decir. Es incomprensible que no se redactaran bien las documentaciones (algunos técnicos deberían hacérselo mirar) y que los problemas se hayan repetido en varias partes del proceso, con distintas administraciones e instituciones te deja sin palabras; pero pedir el regreso de la huerta a una zona habilitada para la acción económica, con sus viales preparados, es ser demagogo y tener muy pocas ganas de mirar hacia delante. Que el proyecto haya tenido la mala suerte de nacer en medio de una crisis económica mundial no significa que su existencia no sea necesaria. Los proyectos surgen si los medios existen y los clientes ven las posibilidades que se ofertan. Démosle una oportunidad a la ZAL porque volver atrás no es una opción. Sin más.