Por un lado se realizó el miércoles una rueda de prensa para hablar, potenciar, defender o lo que ustedes quieran, el Corredor Mediterráneo, famoso ya antes de nacer. Por otro lado, ayer mismo tocó el turno de Valencia en el periplo itinerante que lleva a cabo el Ministro de Exteriores para "defender" la marca España. La o las ideas, en todo lo que hasta aquí llevamos relatado, son buenas o muy buenas. Tan buenas que la ejecución de las mismas ha de estar a la altura, o no estar, no sea que se le acabe haciendo daño al concepto supuestamente defendido. Antes de poner en práctica eso de la unidad para defender conceptos como la marca España, el tercer hilo o lo que sea, hay que preparar con especial intensidad todos los detalles, para que no nos quedemos, otra vez, en la cáscara. Hemos de ser muy exigentes, selectivos incluso. Actualmente no quedan ya instituciones que puedan abanderar nada. No hay nada intachable. Así, no queda otra que elegir entre lo menos malo, en imagen, digo. Ahí podríamos situar a las asociaciones empresariales y sus conjuntos. Elegir qué empresarios de qué asociaciones o de qué empresas abanderan la petición de respeto es tan importante como preparar muy bien la real unidad de los colectivos empresariales, su verdadera capacidad de representación, el plan de acción a proponer, los mensajes a transmitir, lo que se busca y los plazos para conseguir metas volantes o finales. Un primer paso importantísimo es reunir un grupo de figuras representativas y transmitir un mensaje común. Eso se ha hecho en esta semana en varias ocasiones. Ahora falta reforzar el trabajo y el convencimiento de todos para ampliar el calado del mensaje. No basta con hacerse la foto. El objetivo de recuperar la imagen perdida es tan difícil, tan ambicioso, que se hace crucial vigilar y dar importancia a los mínimos detalles. Y es que, por ejemplo, tan importante como todo esto resulta también con quién nos hacemos la foto. Y es que, durante una temporada más corta o más larga, igual no es descabellado eso de dejar a los políticos a un lado. El presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Enrique Garrigós, señalaba recientemente, en la celebración de la Noche de la Economía Alicantina, que las instituciones habían sido "más un obstáculo que una ayuda" para la recuperación económica del país. Yo no digo eso, hoy, aunque lo piense, pero en un acto de comunicación de esperanza, de limpieza de marca y de reivindicación, acompañarse de autoridades políticas a las que están esperando los periodistas con ansia viva... para preguntarles por Bárcenas, los EREs, Bolivia y derivados, no parece la mejor forma de focalizar la atención en algo tan positivo y necesario como empezar a limpiar la imagen de nuestra comunidad y/o nuestro país. Ponerse delante de las cámaras y los micrófonos, ha de tener un enorme trabajo anterior sobre todo para coordinar mensajes y elegir muy bien a los mensajeros y sus coros. Más vale hablar en nombre de menos, acompañados de menos, pero, por fin, intachables.