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Lujos no permitidos

Andan los ánimos un tanto alterados ante el anuncio del gobierno galo de no ejecutar hasta el año 2030 las obras de las líneas de alta velocidad en Francia que darán continuidad a los corredores españoles transeuropeos.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:41

Según el primer ministro francés, el esfuerzo inversor del país se centrará en los próximos años en la mejora de la conexión terrestre de los puertos de interés europeo, en eliminar los puntos negros de la red ferroviaria y en realizar actuaciones con efectos sobre la vida económica de los territorios.Conviene señalar, para aquellos que piensan que esta decisión supone el final ineludible y anunciado del Corredor Mediterráneo, que lo que actualmente se está ejecutando en España como máxima prioridad es el famoso tercer hilo o tercer carril, una fórmula-parche para poder conectar lo antes posible (2014/2015) con el resto de Europa en ancho de vía internacional (ancho que, por supuesto, tiene también Francia por lo que no debe ejecutar ningún tipo de obra).Hablaba de fórmula-parche pero no era mi intención hacerlo en tono despectivo, al contrario. El desarrollo integral del Corredor Mediterráneo, como bien saben, no podrá concluirse hasta el año 2030, según las previsiones más optimistas. Esperar hasta entonces para evolucionar nuestro modelo ferroviario sería lo mismo que anunciar prematuramente su muerte. La opción del tercer carril, por lo tanto, debe considerarse como una oportunidad para empezar a trabajar, una fórmula para sentirnos conectados con Europa y eliminar alguna de las barreras que impiden que el modo ferroviario gane cuota de mercado.Dicho todo lo cual, y advertidos los agoreros, conviene señalar que de nada servirá ejecutar las infraestructuras si luego no somos capaces de utilizarlas. Es decir, es necesario llenar esos trenes que se van a ir a Europa.Unos y otros, de todas las comunidades autónomas implicadas, han conseguido acaparar titulares asegurando que lo prioritario ahora mismo es la comercialización, que se van a crear grupos de trabajo, que se van a realizar sesudos análisis y estudios, que... y aquí estamos esperando y asistiendo a decenas de jornadas sobre el Corredor Mediterráneo en las que se habla siempre de lo mismo, se concluye lo de siempre y posteriormente sucede lo previsto: nada.El titular no es lo que vaya a hacer el gobierno francés con sus infraestructuras ferroviarias (ese capítulo nos ocupará dentro de unos años), lo relevante ahora mismo es que parece que hemos contraído de nuevo el "síndrome del grupo de trabajo", ese conocido efecto que se produce cuando se constituye uno de estos grupos y se piensa que ya está todo hecho, que debe circular por sí mismo. Eso sí que es un parche.No confundamos a la opinión pública, las infraestructuras no solo hay que construirlas, hay que utilizarlas. Si no somos capaces de sacar rendimiento a una obra, posiblemente habremos fallado en nuestras previsiones, y ese es un lujo que no nos podemos permitir.