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Paralelismos diabólicos

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:42

En pleno conflicto de los controladores aéreos y cuando parecía que la Ley de Puertos de 2010 iba a tomar un derrotero más reformista, le preguntamos al entonces ministro de Fomento, José Blanco, erigido entonces en paladín de la lucha contra los privilegios laborales injustificados, si el problema de los controladores tenía similitudes con el de los estibadores y si subyacía en ambos ámbitos el mismo espíritu argumental de reforma: “En absoluto”, contestó entonces con rotundidad y cierta incomodidad José Blanco, en ese instante ya inmerso en pleno proceso de recule y marcha atrás en el tema de la estiba.Ciertamente, había distancias rotundas, si bien la excepcionalidad de los modelos invitaba a los paralelismos. Ahora bien, dicha excepcionalidad en el caso del régimen de estiba ha querido ser utilizada, a veces, con afán de irrealidad, cuando más allá de la organización del trabajo, los problemas, los retos e incluso las respuestas en el ámbito laboral son iguales que en cualquier otro sector.Digo esto a cuenta de la polémica surgida por la apuesta de la patronal de operadores logísticos UNO y el sindicato UGT por alcanzar un acuerdo de convenio colectivo para los operadores logísticos en Madrid, en lo que es una alternativa pragmática y justificada que, en cambio, me invita a encender todas las alarmas porque lo considero tan parecido al conflicto y resolución del primer IV Acuerdo Marco de Estiba que hasta creo que estoy viendo los titulares de las sentencias.Lo de UNO y UGT se antoja el mismo reto que tuvieron en su día ANESCO y Coordinadora. El origen, ciertamente, es distinto: la patronal de operadores logísticos busca responder a su reivindicación histórica de tener un convenio propio para su sector, al tiempo que salvar el problema que suscita la imposibilidad de las otras patronales por alcanzar un acuerdo para el resto del ámbito del transporte por carretera. Por su parte, la esencia en la estiba era el abaratar costes laborales por la vía de regular una serie de actividades que tradicionalmente venían desempeñando los estibadores. Ahora bien, en ambos casos tenemos el mismo problema. Por un lado, una única patronal negociando con un único sindicato, mientras el resto se descuelga (en la estiba fueron UGT y CC.OO., en el convenio de operadores es CC.OO.).En ambos casos se cuestiona la representatividad de la patronal: en la estiba, las sentencias así lo argumentaron; en el caso de UNO, en fase de negociación incipiente, ha sido el sindicato Comisiones Obreras el que ya ha reclamado que la patronal demuestre a quién representa.En segundo lugar, y fundamental, en ambos casos hay un problema de ámbitos. A juicio de la Audiencia Nacional y la CNC, en la estiba se quisieron regular ámbitos que no eran exclusivos de este sector. En cuanto al convenio que negocian UNO y UGT, la propia patronal de transporte por carretera de Madrid, Atradice, ha alertado que el convenio entrará a regular actividades que no son exclusivas de los operadores logísticos y que por tanto no pueden ser sólo decididas por estos, pues hay más actores, representados además por otra patronales.Más allá de las sanciones económicas de la CNC, lo fundamental en el conflicto de la estiba es que se saldó con la supresión en el IV Acuerdo de los artículos en los que se invadían ámbitos y con su declaración como convenio extraestatutario de eficacia limitada. Así, mi temor, desde este paralelismo diabólico, es que el convenio de UNO y UGT naufrague en esta misma orilla... Y lo sentiría, pues sería un duro golpe a largo plazo cuando la especificidad del operador logístico merece una indubitable resolución en todos, repito, todos los ámbitos del ordenamiento jurídico.