Desde que los técnicos de Competencia entraran en las asociaciones allá por el 2011, el diálogo entre los agentes ha quedado prácticamente paralizado por el miedo a que sea malinterpretado. Hasta la Autoridad Portuaria de Valencia y la Generalitat, que tendieron su mano al sector como foro en el que sentarse a dialogar, se vieron incluidas en la investigación y todo lo que se pretendía alcanzar, esa competitividad y eficiencia de todos los agentes de la cadena logística, se fue al traste. Por si fuera poco, las asociaciones empresariales están notando los efectos de este colapso de las empresas que, atemorizadas por el qué pasará, no se muestran participativas y abiertas a nada. Adiós a conocer lo que sucede, al intercambio de pareceres. Por su parte, los asesores jurídicos expertos en la materia recomiendan usar siempre el sentido común, mantener las formas y no hablar de los temas prohibidos. Algo parecido a jugar al Tabú. Hablemos de nuestros problemas como colectivo, pero no mencionemos las palabras: impagos, precios, combustibles, tarifas, competencia, acuerdo o apoyo porque saltarán todas las alarmas. Entonces, ¿qué interés tiene la reunión si no podemos hablar de lo que nos agobia? ¿Cómo puede ser que el Observatorio de Costes del propio Ministerio sea puesto en tela de juicio por Competencia y que las asociaciones no puedan valorarlo?El desasosiego que destilan estas preguntas, que no sólo son mías sino de los profesionales del sector, lo viví en persona el pasado jueves durante la asamblea ordinaria de la FVET (Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística), último colectivo en sumarse al expediente valenciano, que antes de entrar en el orden del día puro y duro, se tomó la molestia de presentar a sus asociados la foto fija de lo que es la CNC, sus objetivos y cómo evitar situaciones de riesgo. A las preguntas de los transportistas de la asamblea, que en ocasiones no eran más que aseveraciones que buscaban el refrendo del abogado experto ponente de la conferencia, respuestas breves: "Sí lo normal sería eso, pero no", "las sanciones leves suponen del 1 al 5% de la facturación, pero casi siempre se ponen del 10% que son las muy graves. ¿Por qué? ah...", "la información personal que se pueda tener en la oficina queda expuesta a los ojos de la CNC porque tienen una orden judicial"... Qué agobio e impotencia sentían todos los presentes. La CNC se ha convertido en la nueva inquisición. De hecho, casi que funciona igual,¿no? Inicia sus investigaciones tras recibir un chivatazo, según parece. Así que, como dijo el asesor de la FVET, tengan cuidado con quien hablan porque hoy en día cualquiera puede llevar una grabadora. Sean juiciosos.