Unas veces, lo que se cuestiona no es de forma explícita la gestión directa de los puertos de interés general por parte del Estado sino que se reclama mayor visibilidad de los puertos de cada Comunidad Autónoma con objeto de reforzar su promoción interna y externa, facilitar la coordinación entre los mismos y mejorar su competitividad. En Galicia, por ejemplo, la Xunta trabaja para coordinar la actividad de sus cinco puertos de interés general y los de titularidad autonómica bajo la idea de “Galicia, puerto único”. “La Xunta busca un puerto único para competir hacia el exterior”, afirma el Gobierno de Núñez Feijóo.Hace unos días, varios representantes de puertos gallegos me citaban el stand de Andalucía en el SIL, donde estaban representados sus puertos, como un modelo para proyectar dicha imagen de “Galicia, puerto único”, marcando distancias con el stand institucional de Puertos del Estado. Ayer, sin ir más lejos, mi compañera Elena García recogía en esta misma página la crítica del conseller de Empresa y Empleo de Catalunya, Felip Puig, hacia el actual modelo de gestión de los puertos españoles y su deseo de que se incremente el nivel de autonomía y de competencia de estos enclaves. Y en otra Comunidad Autónoma, en Euskadi, la consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, instaba la pasada semana al Gobierno del Estado a que desclasifique el Puerto de Pasaia como de interés general y permita su gestión integral autonómica. Oregi defendió la “capacidad del Gobierno Vasco para hacer una buena gestión” y fue la única en apelar al “principio de subsidiariedad”, al menos de forma expresa, si bien de gallegos, catalanes y, en cierta medida, de andaluces, también puede desprenderse dicha idea. La subsidiariedad, lo ven, no tiene color. ¿O sí?.Es cierto que el principio de subsidiariedad está de moda. Y más en un Estado autonómico como el nuestro. A fin de cuentas, a grandes rasgos el principio de subsidiariedad dispone que un asunto debe ser resuelto por la autoridad (normativa, política o económica) más próxima al objeto del problema. El fundamento de la subsidiariedad, dice la teoría, parte del supuesto de que el Estado es el garante final del interés general puesto que su tarea es intervenir de forma directa para satisfacer una necesidad real de la sociedad, pero sólo en aquellas situaciones en las que la colectividad y los grupos sociales no están en condiciones de hacerlo. Y por lo que se ve, para este asunto nuestro de los puertos, hay más de un voluntario...Pero además, ¿les suena?, la Comisión Europea ha iniciado el plazo para emitir dictamen motivado sobre la vulneración del principio de subsidiariedad respecto de la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se crea un marco sobre el acceso al mercado de los servicios portuarios y la transparencia financiera de los puertos.Repitan conmigo deprisa: Subsidiariedad, sub-si-dia-rie-dad, s-u-b-s-i-d-i-a-r-i-e-d-a-d. Más de uno ya se habrá trabado a la primera. No me extraña. Algunos principios son difíciles de digerir...y más aún, de aplicar.