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El ingenio más verde

La semana pasada las principales empresas del sector de la ingeniería industrial presentaron en Rotterdam sus novedades. Entre ellas andaban algunas empresas españolas, como TEC Container u Órbita Ingeniería, que, poco a poco, con esfuerzo y trabajo duro, se han convertido en referentes del sector por su innovación, creatividad y aplicación efectiva en la reducción de costes económicos y ambientales. 

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:46

Y justamente en este último ámbito, en el ambiental, no vienen nada mal porque, no sé si lo saben, pero hace unos días la Comisión Europea presentó sus primeras medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes del sector del transporte marítimo. Según parece, la CE propone, por supuesto a través de una normativa, obligar a los propietarios de los grandes buques -de más de 5.000 toneladas de registro bruto- que utilizan los puertos de la Unión Europea a supervisar y notificar las emisiones anuales de dióxido de carbono de sus buques. La comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, asegura "el sistema de seguimiento de la UE reportará beneficios medioambientales y económicos al sector del transporte marítimo, ya que aumentará la transparencia de la información sobre las emisiones y alentará a los armadores a reducirlas"; y su aplicación sería a partir del 1 de enero de 2018. Sinceramente, ¿creen que eso servirá de algo? ¿De verdad un sistema riguroso de seguimiento, notificación y verificación de las emisiones logrará la reducción de la contaminación? No lo creo. Reconocer tus malas prácticas no significa que soluciones los problemas o que cambies tu buque por uno nuevo y más sostenible. Si fuera así no tendríamos más que denunciar un hecho y se resolvería sólo, por la propia concienciación del sector. Lamentablemente, el ser humano y la economía no funcionan así. Está claro que el transporte marítimo debe contribuir al esfuerzo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo en el ámbito global, pero mientras los países líderes del crecimiento no se suban al carro poco podremos hacer el resto. Ejemplo: Estados Unidos alardea de su plan nacional para proteger el medio ambiente y mientras es el país industrializado más contaminante. Además, no es ético que te conviertas en ejemplo de ecología, y vayas dando lecciones, cuando tu principal fuente de energía es el petróleo y el fracking.Por otro lado, soy consciente de que el tema (reducir la utilización de combustible e incrementar su eficiencia en los buques) se está debatiendo en la Organización Marítima Internacional (OMI) pero, insisto, las políticas de unos y otros no combinan bien sin ponerle ganas y, por el momento, no veo mucho interés; más bien lo contrario. Menos mal que la industria, las empresas que navegan por los mares y océanos, sí que están por la labor y no esperan a que las políticas cuadren agendas. A ver, lo hacen por intereses económicos, tampoco vayamos a pensar que son almas cándidas pero, por lo menos, sus fines económicos, coinciden con los fines sostenibles que necesitamos todos.Así, tenemos que aplaudir, por ejemplo, la iniciativa Triple -E ("Economy of scale, Energy efficient and Environmentally improved") de Maersk que cuenta ya con un buque en operaciones: el "Mærsk Mc-Kinney Møller". Además de ser un gigante para 18.000 TEUs pretende ser el más eficiente por TEU de carga. Esperemos que así sea.