Hasta aquel momento, los caballos españoles llegaban a China tras pasar en Holanda la cuarentena, procedimiento que, con la firma de este protocolo, pasaba a gestionarse directamente en España, agilizando y abaratando de esta forma la exportación de estos animales.Parece que la demanda de caballos españoles es elevada en China y, a priori, además de beneficiarse de esto toda la economía española en general, los principales beneficiados iban a ser los ganaderos de Pura Raza Español de Andalucía, Catalunya, Extremadura y Madrid.Sin embargo, por lo visto pocos o nadie se han podido beneficiar hasta ahora de la medida porque "no hay exportadores capaces de fletar aviones para llevar caballos desde España a China". Así tal cual. Y esto lo dice el director territorial de comercio de Catalunya de ICEX, Alberto Alonso Díaz, quien pasó cuatro años en Pekín como consejero comercial de la Embajada de España en China.No les voy a negar que me sorprendió oír hace pocos días este comentario de boca del representante del ICEX. Primero porque, aunque supongo que enviar caballos de España a China debe tener su complicación logística, no imaginaba que no hubiera nadie capaz de hacerlo -las razones por las cuales no lo hay, para serles sincera, las desconozco-. Y segundo, porque parece que esto es una oportunidad que podría ser interesante y que se está perdiendo. Así que aquí tienen los logísticos a los que les interese una posible oportunidad de hacer negocio.Pero el ex consejero comercial de la Embajada de España en China no solo citó únicamente esta anécdota en la charla que impartió en una jornada organizada por la escuela de negocios IESE. También habló de otras curiosidades del mundo exportador hispano-chino, como el inicio de una investigación por parte del Gobierno asiático sobre prácticas de dumping de las empresas de vinos de la Unión Europea, en represalia, según Europa, por la imposición de una sobretasa a los paneles solares chinos en el mercado de la Unión.Si China aplica una sobretasa a los vinos europeos, las empresas que colaboren en la investigación -que pasa por registrarse ante las autoridades chinas para ser investigadas- se beneficiarán de una imposición de tasas lo menos perjudicial posible para ellas por lo que las empresas de vinos españolas -que han multiplicado el precio de venta en China en los últimos años para posicionarse y, por tanto, están muy lejos de hacer dumping- deberían estar dentro de la investigación para salir reforzadas frente a sus competidoras, como pueden ser empresas francesas o italianas.Esto son solo dos ejemplos de las oportunidades que ofrece el comercio exterior con China a las empresas españolas. Pero el desconocimiento o la desinformación sobre los entresijos del mismo nos hacen perder posibles negocios que derivarían, sin duda, en un crecimiento de las ventas, mejora de la situación de nuestras empresas y, en consecuencia, un incremento de los puestos de trabajo.Hay que mejorar, por tanto, los canales de información y que las instituciones especializadas en comercio exterior trabajen codo a codo con las empresas para desvelarles todo el potencial exportador que hay. No podemos perder oportunidad.