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Esa astuta cobardía

Admiro a los que siempre flotan en las tormentas porque nadan y guardan la ropa, con astucia y con cinismo, pero flotan. Los toretes como servidor, en cambio, solemos arribar a la orilla con los pitones astillados y sanguinolentos de tanto topetazo contra los burladeros, tan dignamente coherentes como visiblemente torpes, que es al final lo que queda.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:50

El pasado miércoles fui de frente con Dimitris Theologitis en el SIL y el jefe de la Unidad de Puertos de la DG Tren me despachó con un par de largas cambiadas dignas y aseadas, prueba de que el griego maneja los terrenos. Apenas alteró su figura cuando le busqué por los adentros y le pregunté por la coherencia de la Comisión Europea en el tema de la estiba: "Tratados y reglamentos son cosas distintas", dijo Theologitis. Olé.Ahora bien, que nos toreen no significa que traguemos con todo, ni siquiera que seamos inocentes en las arrancadas, pues si le pregunté a Theologitis por la coherencia es porque precisamente creo que la Comisión Europea está siendo incoherente en el tema de la estiba, hábil, muy hábil, pero incoherente.Creo que Siim Kallas, Theologitis y el resto del equipo está siendo astuto en el tema del reglamento de puertos. Si en las dos intentonas precedentes de directiva europea de puertos la estiba se convirtió en la vía que terminó por hacer naufragar a ambos barcos, qué mejor que excluirla de este nuevo viaje. Con la estiba fuera del reglamento se aisla el problema y se permite legislar el resto de ámbitos sin posibilidad de contaminación.Por otro lado, en el ámbito del dictamen de la estiba contra España, ya camino oficialmente del Tribunal de Luxemburgo, igualmente la Comisión es sibilina. Por cuanto no hemos sido capaces de lograr una legislación para la estiba que aplique los principios del Tratado de la Unión, limitémonos a atender las denuncias de terceros, cumplamos escrupulosamente los procedimientos administrativos y, si es el caso, que lo es, terminemos llevando a los países ante el Tribunal de Luxemburgo.Hasta aquí todo perfecto, pero, siempre hay un pero, cuando ponemos frente a frente el tema del reglamento con el del dictamen lo que aflora es la astuta cobardía de la Comisión y su marcada incoherencia, esa que nos lleva a constatar el papel de Pilatos de la administración europea mientras por un lado le dice a la estiba que queda fuera del reglamento y, por otro, le exige el cumplimiento del Tratado de la Unión, es decir, por un lado la deja fuera de la legislación y, por otro, le pide que la cumpla.Y entonces llegamos a esta especie de circus maximus o, por seguir con el símil taurino, a una especie de antología del Bombero Torero donde España se enfrenta a una sentencia contra su régimen de estiba y para evitar un dramático vacío legal debe emprender la negociación de un nuevo marco construido sobre..., sobre..., sobre..., Perdón. ¿Hay alguien que sepa sobre qué? Sí, sobre las cuatro libertades del Tratado, pero eso ¿cómo se traduce, cómo se respeta, cómo se integra? Y, sobre todo, ¿con qué nivel de armonización para toda la UE? ¿Quién marca la pauta, quién? ¿España, Bélgica? ¿Cada una por su lado? ¿La Comisión?Ah no, la Comisión no, que dice que deja fuera del reglamento a la estiba y, ojo, crea un comité de diálogo social para que las partes implicadas resuelvan sus problemas, eso sí, tensando la cuerda, es decir, denunciando los modelos en Luxemburgo y, atención, con un plazo para llegar a acuerdos de 3 años. ¿Y mientras? ¿Para dónde tiramos? ¿Y si Luxemburgo nos condena antes? ¿Tenemos que esperar de brazos cruzados a que la astuta cobardía de la Comisión termine por imponer una revolución sin orden ni concierto, sin una transición lógica?