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SIL, presente y futuro

Ocurre que la familia logística se ve mucho entre sus miembros y miembras, y eso lleva al saludo, a la conversación, al comentario, a la crítica. No todos nos sabemos en profundidad la vida y milagros de todos los que saludamos. Es más, con el paso del tiempo se acentúa eso de estar hablando con alguien con entusiasmo, para luego preguntar, en cuanto se marcha... ¿y este quién es?

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:53

Con todo eso, tenemos encuentros entre componentes del sector, que se saludan y luego... tampoco tienen tanto de qué hablar más allá del socorrido "¿todo bien?" (que el día que nos contestemos lo vamos a flipar, por cierto). Ese tipo de encuentros se han dado a miles en esta semana en los pasillos del Salón Internacional de Logística. Habida cuenta de la citada escasez de temas de conversación, se suele otorgar un protagonismo extra a asuntos tan socorridos en esos momentos y lugares como la evolución del SIL. Que qué se habla en el SIL del SIL... pues mucho y muy variado. Por si fuera de interés, les resumo algunos enfoques del tema, con algo de condimentación propia, que para eso estamos. Por un lado, el haber cambiado la ubicación tiene tanto sentido como incertidumbre genera. Aunque el SIL no haya menguado, el cambio de ubicación así lo transmite. Si la sensación de otros años ha sido que estamos ante una feria menguante, el nuevo emplazamiento ha dejado ese mismo poso, renovado y reforzado, tenga o no fundamento. Aquí se ha de recalcar rápidamente que en estos tiempos de crisis la empresa, feria o iniciativa que no ha menguado es porque ha desaparecido. En el apartado positivo del presente, la constatación de que las jornadas, en general, han tenido un éxito de público considerable. Así, hoy, podemos enfocar la gestión del Salón Internacional como queramos, bajo el punto de vista del éxito porque se mantiene o bajo el enfoque del fracaso por su envergadura encogida. Como ustedes quieran. Yo elijo, hasta aquí, romper una lanza por los organizadores del SIL por lo mucho y muy bien que se ha hecho en estos quince años. Enhorabuena, porque, entre otros logros, han conseguido mantener un evento de estas características donde tantos han caído, desde Portuaria a Indutrans, por citar algunos que muchos de ustedes ya ni recordarán. Ahora tocaría mirar al futuro y mover ficha. No hay duda de la necesidad de mimar a cada expositor y seguir luchando por ofrecer más y mejores motivos al visitante para acudir al SIL, a través de jornadas técnicas variadas y atractivas, expositores crecientes y posibilidades de negocio concretas. Los gestores del SIL seguro que están en ello, como lo han estado siempre. Se nos ocurre algo más novedoso que aportar: la necesidad de establecer con el sector un más amplio y permanente órgano consultivo que aporte las necesidades e inquietudes de cada gremio, de cada empresa, de cada visitante. No es tan difícil. Nuestro mundo logístico está cada vez más y mejor comunicado. Reunir a una representación válida y escucharles podría ser el principio del no fin de un evento que merece ser defendido y apoyado. Se ha hecho lo más difícil: llegar hasta aquí. Ahora viene el más difícil todavía: seguir y volver a crecer. La opción b es recordar la frase famosa de Enrique Lacalle, responsable del certamen: quien no está en el SIL no existe. Si el SIL cuenta con los que están y con los que ya no están en el SIL, existirá muchos años. Que así sea.