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La sangre azul de Maersk

Seguir la genealogía de los Maersk es una tarea harto complicada pese a que la mayor compañía naviera del mundo apenas acumula tres generaciones, cuatro si contamos a Peter Mærsk Møller, el portador original de ese "Maersk" que como el Guadiana aparece y desaparece en las denominaciones de las generaciones posteriores, siempre en lugares insospechados. No ayuda el hecho de que la tradición danesa prefiera poner en primer lugar el apellido de la madre y después el del padre y tampoco el que posteriormente la preeminencia del Maersk haya relegado dicha tradición.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:56

El resultado es que en la Dinastía de los Maersk se suceden Peter Mærsk Møller, cofundador junto a su hijo de la originaria Steamship Company Svendborg (1904) pero a quien la historia oficial ha relegado a un segundo plano; Arnold Peter Møller, considerado el padre de la criatura, ya convertida a partir de 1928 en Maersk Line; Mærsk McKinney Møller, segundo de los hijos varones de A.P. Møller y el gran artífice de la conversión de Maersk en el mayor conglomerado marítimo del mundo; y Anne Mærsk McKinney Uggla, su hija menor y de momento la última en ocupar ese trono que encarna la fundación que controla la mayoría del capital del Grupo Maersk.Anne fue la encargada el viernes de bautizar en Opko (Corea del Sur) el primer 18.000 de Maersk Line, siguiendo la tradición de que sean personas de la familia quienes presidan este solemne ceremonial.El nombre elegido, como bien saben, ha sido el de "Mærsk McKinney Møller", que cumple todos los requisitos de la nomenclatura de la naviera y que rinde homenaje al segundo "monarca" de la dinastía, fallecido el año pasado y, como se ha dicho, artífice del liderazgo mundial del grupo.Ahora bien, la trascendencia del nombre elegido para el que ya es el mayor buque portacontenedores va mucho más allá, pues encierra todos los vértices de la tradición familiar y supone un homenaje a toda la dinastía Maersk. No olvidemos que Mærsk McKinney Møller era Maersk por su abuelo Peter Mærsk Møller; era McKinney por su madre, Chastinne, figura omnipresente en la familia; y era Møller por su padre y fundador, Arnold Peter Møller.Y eso sí, no lo olvidemos, Mærsk McKinney Møller era también de nombre de pila Arnold, en castellano Arnoldo, nombre también implícito en el primer Triple-E de Maersk y que significa "que protege como un águila desde lo alto", inmejorable elección para dos linces de los negocios como fueron A.P. Møller y Mærsk McKinney y también para el primer 18.000, ya grabado con letras doradas en la historia de la navegación contemporánea.Fueron evocadoras las palabras de Anne Mærsk McKinney en la ceremonia de bautismo. Ante semejante mole, que sobrecoge incluso en las fotos, la angustia a más de uno le llevaría a desear cosas mundanas sobre rentabilidades, capacidades, eficiencias o movimientos: "Que siempre viajes lleno", habría sido una buena simbiosis entre lo solemne del momento y lo apremiante de la inversión en tales gigantes.Pero Anne, cual princesa, enfundada en unos guantes blancos, se limitó a desear "que al igual que navegas por los mares del mundo, tus viajes sean plácidos y tus retos acertados. Que traigas la felicidad a tu tripulación, que seas siempre un lugar seguro para aquellos a quienes alojas y que traigas prosperidad y orgullo para todos".Es un canto a la poesía pero, sobre todo, una muestra de seguridad ante el éxito, grabado en la sangre azul de los Maersk. Nos sumamos al deseo de Anne: ojalá el Triple-E traiga prosperidad, ojalá sea para todos.