Llevamos unos meses de conflictos laborales, muchos de ellos motivados por las negociaciones estancadas de los convenios laborales que, abocados a resolver sus divergencias antes del día 8 de julio (por obra y gracia de la reforma laboral), han provocado la ira de unos, la tensión de otros y la preocupación de muchos. Porque, como siempre decimos, en este sector cada eslabón tiene lo suyo y cada problema tira o afloja el caminar de los demás.Por eso, que Puertos del Estado y sus trabajadores de las autoridades portuarias hayan llegado a un preacuerdo; que los transportistas de Transcont CV hayan antepuesto su responsabilidad con los clientes a sus reivindicaciones, está claro que por el momento; o que los sindicatos hayan llegado a un acuerdo en el sector del transporte terrestre de mercancías en la provincia de Valencia (ayer lo ratificaron las asambleas de trabajadores de CCOO y UGT), nos quita un peso de encima. Aún así, no todo está resuelto. No se olviden. En Valencia, la patronal representada por la Asociación Naviera Valenciana ha negociado con los trabajadores darse un tiempo, esta semana en concreto, para dialogar e intentar llegar a algo más definitivo pero, la verdad, es que no se han desconvocado los paros sólo se han suspendido las huelgas previstas para ayer y hoy. ¿Qué sucederá? Las malas lenguas dicen que hace un par de semanas las posturas estaban más próximas y que la ultractividad cercena gran parte de las opciones para llegar a un acuerdo final; aunque ya saben, las malas lenguas a veces están bien informadas y otras hablan por hablar con el único objetivo de darse importancia. Por mi parte, les digo que confío en que todos los profesionales presentes en la mesa negociadora saben a la perfección qué se están jugando, ellos y los demás, incluido el propio puerto. Por cierto, no sé si se habrán enterado pero ayer se inauguró el AVE que conecta Madrid con Alicante, una infraestructura que nada tiene que ver con las mercancías pero que, en el caso concreto de Alicante, algo repercutirá en el sector. O eso se espera. Ya nos lo avanzó el presidente del Puerto, Joaquín Ripoll, hace unos meses en una entrevista, la entrada del AVE a Alicante ha condicionado el vial de conexión del puerto una vez fuera del puerto con la red general. Ya se ha hecho la inversión más importante, el viaducto por encima de las vías del AVE (unos 20 millones de euros de inversión), "pero falta ponerlo en marcha", nos dijo. Ahora, cuando el AVE ha llegado a Alicante, tomen nota, acompañado del Príncipe Felipe, parece que la conectividad portuaria alicantina podría comenzar a existir. Desde luego clientes interesados hay. Ahora faltaría que todos los que deben decidir apoyen al puerto y a su comunidad portuaria. Es decir, que se soterre la línea que viene de Cartagena y, como consecuencia, se active el ramal logístico. Así carga y pasaje no se mezclarán en la estación término de Alicante y se podrá aspirar a poner en marcha trenes de 500 ó 600 metros de esos "que ya empiezan a entrar en rentabilidad para las empresas", decía Ripoll. ¿Será una realidad para este año? Me da en la nariz que tendremos que esperar. Ójala me equivoque.