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Y la piedra se llevó la razón

Mientras unos empresarios batallan con los escasos ingresos que genera la prácticamente inmóvil economía, con los bancos, con los préstamos ICO (esos que van a ayudar a las pymes porque van a inyectar miles de euros en el mercado), y con las previsiones del gobierno central, que marean a más de uno, en Valencia nos encontramos con otro tipo de empresarios; de esos de los que no nos gustaría tener que hablar y menos vinculados con este sector. 

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 01:00

Ayer lo anunciamos a primera hora y hoy lo publicamos: asociados de Transcont detenidos por asociación ilícita, coacciones y daños. Sinceramente, qué decepción. Está claro que la necesidad puede sacar al más calmado de sus casillas, que nos hace ser la peor versión de nosotros mismos y sobrepasar los límites del sentido común pero, por una vez, me hubiera gustado no tener que dar la razón a todos aquellos que, desde hace semanas, meses, años, reiteran que las cosas son como son y que la gente no cambia, por mucho que insistan. Quizás soy demasiado inocente o bien pensada, pero pensé que no se tropezaría de nuevo en la misma piedra. Me equivocaba.El transporte terrestre y los autónomos se encuentran metidos de nuevo en la vorágine de los rumores, las especulaciones y los "presuntos". Y lo que es más grave, en el ojo del huracán está el representante de todo el colectivo, no sólo en la Comunitat Valenciana sino a nivel nacional a través de Fenatport. Javier Gimeno, presidente y voz autorizada del colectivo, convertido en un "malhechor" ante el imaginario colectivo. Ahora tendremos que esperar a ver qué dice el juez, como avanza la investigación y si la denuncia confirma su participación en los hechos; pero, mientras tanto, mientras la justicia hace su trabajo, la imagen del colectivo se queda dañada, manchada por la sospecha y el prejuicio de quienes, desde fuera, no conocen más que los titulares. La verdad parece que no importa tanto; el daño ya está hecho. Ya nadie habla de los porqués. Sólo queda la rotura de cristales, los pedruscos en los asientos de camiones ajenos, las ruedas rajadas y el miedo que supuestamente se ha generado en el resto de chóferes, en esos que "no son de los suyos" pero que se ganan el sueldo haciendo lo mismo, subiéndose a un camión. Qué pena porque ahora ¿quién se acuerda de por qué dejaron de trabajar el jueves, viernes y sábado? ¿Quién se acuerda de lo que reivindicaban? Ahora, ¿a quién le interesa que el sobrepeso, la mala situación de los contenedores o los impagos marquen el día a día de los transportistas autónomos? Porque ¿quién empatiza con un colectivo que utiliza la fuerza en vez del diálogo según nos dicen las autoridades? Lo más triste es que con acciones como estas, todos los motivos, todas las razones, toda la verdad de lo que sucede en el transporte terrestre se despeña, desaparece y se transforma en humo. Los problemas reales de los chóferes, los impagos, las letras pendientes, no tener para comer, facturas enormes de gasóil, etc. desaparecen del escenario y sólo queda la agresión.Encima, con esta "reputación" veremos si las negociaciones con Puertos del Estado continúan. Por el momento, se paralizan por incumplimiento de los transportistas, dice OPPE. Quizás se reclame otro interlocutor para proseguir, no sería descabellado porque el tema a negociar no es baladí (se estaba ultimando el borrador del pliego de condiciones que confirmaría al transporte portuario como Servicio Comercial) pero veremos cómo sigue la cosa.