Seguramente alguien habrá pensado que estas cosas se curan con el tiempo o algo así porque, a pesar de nuestra insistencia en poner sobre la mesa el problema, de momento, nadie ha hecho nada por resolverlo. Lamentablemente los que sufrimos las consecuencias directas del sobrepeso estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para terminar de una vez por todas con esta lacra. A continuación relataremos algunos ejemplos sucedidos en los últimos días.El primer caso es el de un exportador de mármol que tiene dos puntos de carga, uno en Rotgla y Corberá y otro en Canals. Pues bien, este señor lleva años, sí años, sobrecargando todos y cada uno de los contenedores que carga al tiempo que se permite no entregar ningún tipo de albarán y, sólo si lo solicitas te dice el peso que llevas: siempre 24.000 kg. Evidentemente, el peso declarado no se corresponde con el real. Ni siquiera se le parece. Por supuesto, lo hemos denunciado por activa y por pasiva y a lo más que hemos llegado es a que nos denuncien a nosotros ya que, según el criterio del Ministerio de Fomento, al ser conductores profesionales se entiende que un sobrepeso superior al 6% debería ser detectado por cualquier transportista.Por otra parte, ayer mismo un compañero fue retenido en Cerámicas Crocer (Onda). Sí, he dicho retenido, pero bien podría decir secuestrado, por un impresentable que había cargado más de 30 toneladas de azulejos al primer camión que cargó. El compañero que estaba en segundo lugar para cargar preavisó al cliente de que tenía que hacerle albarán o al menos ponerle en su orden de transporte el peso y el número de bultos de la carga como exige la Ley. Aun así el cargador se negó a hacerle el albarán y cuando el compañero quiso salir del muelle se encontró con que le habían puesto un palet de azulejo delante del camión para que no se pudiera mover. Como lo oyen, tuvo que intervenir la Abogada de la Asociación y la Guardia Civil para rescatar al compañero.Y el último suceso también es reciente. El mismo jueves 30, por la tarde, nos llamó un compañero para contarnos lo que le estaba pasando, a saber: él carga azulejos en Mirvasa Ceramics, en Onda, al terminar le dan un albarán en el que le ponen que lleva 24.000 kg de mercancía. Pues bien, a su llegada a la Terminal Grimaldi, se encuentra con que ésta le rechaza el contenedor por sobrepeso, así que tras llamar a su agencia le comunican que vaya a pesar el contenedor a la báscula de los buzones donde descubre que lleva, nada más y nada menos, que 46.640 kg en bruto, lo que significa que se pasaba más del 11% del peso admitido. Cabe señalar que la sanción en caso de haber sido "pillado" por un agente de la Guardia Civil hubiera sido de 1.776 euros, tanto para él como para el cargador (que es el que se lleva el beneficio de la infracción). A todo esto, entre pitos y flautas, desde que entró por primera vez a la Terminal hasta que pudo descargar el contenedor pasaron 24 horas.Quizás en estos ejemplos encuentren ustedes la justificación al hartazgo que mostramos últimamente pero es que estamos realmente hasta las narices de que se nos atropelle de forma reiterada y, además, con total impunidad para los infractores que incluso se permiten el lujo de burlarse en nuestra cara.Realmente no sabemos cómo acabará todo esto, lo que sí sabemos es que no vamos a parar hasta que el sobrepeso en el Puerto de Valencia no sea más que un mal recuerdo.