Aún así, estamos viviendo un abanico reivindicativo sorprendente por su variedad. Tenemos muy distintos gremios logísticos enfadados por muy distintos motivos. Parece que aquí, en el sector menos perjudicado, todo el mundo está cabreadísimo. Si se trazara un paralelismo entre enfado y motivos, fuera del sector deberían estar a tiros. Y creo que no, de momento. Lo curioso que en el mundo este del transporte internacional, argumenta cada reivindicador un enfoque distinto, tras el que muchos mal pensados, que créanme que los hay, ven un mismo concepto, como ocurre con la Santísima Trinidad. Es absolutamente lícito que todo el mundo quiera cobrar más, trabajando lo mismo o menos. Vivir mejor es la aspiración más indiscutible del ser humano. Nada que objetar. Ocurre que en una época en la que el milagro pasa por sobrevivir, si se expone la reivindicación en forma de que lo que yo quiero es vivir mejor... me temo que no va a ser tan entendida como lo ha sido en tiempos pretéritos. Sería recomendable que estibadores, transportistas, tansitarios, consignatarios, empleados públicos... hicieran un esfuerzo de comunicación algo mayor para que les entendamos y les admitamos sus demandas con el fondo real que ellos dicen que tienen. Seguro que lo que pide todo el mundo es justo y necesario. Pero sería bueno que se buscara la forma de convencer de que si se pide seguridad se busca seguridad, que si se rechaza que se fije un mínimo de jornales en la estiba, sea por algo concreto. En estos tiempos, insisto, pedir ha de venir seguido de una explicación concreta y directa. Si no, se corre el riesgo de conseguir el efecto contrario: la irritación. Sobre todo cuando se pide con amenaza, con tensión. Los colectivos que tengan fundamentadas sus reivindicaciones, que los hay, deben explicarlas con contundencia y sinceridad absoluta, ya que cada día cuesta más bajar al detalle en los motivos de la queja. Escuchamos y entendemos al que le han quitado la casa, le han robado sus ahorros, le han birlado el puesto de trabajo, le han escondido el futuro... La gente está muy ocupada intelectual y emocionalmente en entender por qué estos señores no le han prendido fuego a todo o casi todo. Poco hueco queda para incluir tecnicismos o motivos que no sean demoledores, como detonantes de la ira y activadores de la máquina de perjudicar a los demás. Insisto en que seguro que todo el mundo tiene razón, pero, si no les importa, hablen más despacio y más claro, para que podamos prestarles la atención que seguro merecen y el apoyo al que no dudo que tienen derecho. O eso, o van a conseguir que nadie les preste oído. Estamos todos medio sordos ya, de soportar el estruendo de la tragedia que nos rodea, sin salir del país, sin salir del sector, sin salir de casa.