Si son lectores asiduos de este Diario sabrán que su línea editorial nunca ha destacado precisamente por predicar amenazas gratuitas o alertar desmedidamente de situaciones que no siempre acaban como algunos quisieran. Defendemos nuestra labor como medio de comunicación para transmitir mensajes de unos y de otros, pero repudiamos ser utilizados con otros fines que no sean los básicamente informativos.Es precisamente por esta forma de entender nuestro trabajo, que cuando alertamos de un posible conflicto es porque todo ha sido suficientemente contrastado como para sacar a la luz este tipo de información.Ayer, sin ir más lejos, se rompía la mesa negociadora del nuevo acuerdo marco para las relaciones laborales en la estiba portuaria, formada por la patronal de empresas estibadoras ANESCO y los sindicatos Coordinadora, UGT, Comisiones Obreras y CIG.La intención de esta mesa era lograr un acuerdo para un convenio potente de ámbito general, antes de que concluyera el presente mes de mayo.Las diferencias entre las partes, que a priori parecían ser salvables, se han tornado demasiado divergentes como para que puedan confluir en el corto plazo. La pretensión de la patronal de incluir en el convenio algunos aspectos contemplados en la reforma laboral o la exigencia de establecer un número determinado de jornadas para los estibadores podrían estar detrás de este desencuentro.Así las cosas, el panorama ha de dibujarse de nuevo. Los sindicatos de la estiba dan por rotas las negociaciones, suspenden asimismo la negociación de los convenios locales hasta que exista un acuerdo en el convenio general y convocan un paro de dos horas en los puertos españoles para el próximo mes de junio como primera medida de presión.Puesto que la estiba ya ha mostrado sus cartas, la patata caliente está ahora en manos de la patronal que deberá articular alguna fórmula mágica o propiciar otro acercamiento si pretende frenar un proceso movilizador perfectamente engranado y con muchas horas de rodaje, por cierto.A fuerza de pulsar el sector se descubre que hay muchos asuntos que son preocupantes, y entre todos ellos el de la estiba suele ser uno de los más recurrentes. No es para menos.El anuncio de un paro en los puertos genera, desde el minuto 1, pérdidas en casi todos los eslabones de la cadena logística. La incertidumbre y la inestabilidad son enemigos íntimos de la solidez necesaria para que inversores y navieras apuesten por un puerto.Corren tiempos en los que no podemos permitirnos determinados lujos. Se impone la cordura y la reflexión de todas las partes porque de lo contrario todos saldremos perdiendo.Esta cantinela, repetida en tantas ocasiones que al final ha sido entendida como una amenaza irreal, lleva camino de convertirse en una pesadilla palpable si llegamos a ser tan brutos de no alcanzar un acuerdo para salvar el futuro de todos.En una situación como la actual no debería haber más parte que la de un sector unido luchando por sobrevivir. Digo yo.