Una vez entren en operación estos dos primeros puestos de atraque tendremos un puerto más grande, en instalaciones y en proyectos porque será el momento de comenzar a pensar en las siguientes fases (terminales de contenedores, estación marítima, etc.), y, además, la ciudadanía podrá pasear por los nuevos muelles. Al menos, así lo aseguraron algunos políticos hace unos meses en la visita a la zona con motivo del fondeo del último cajón del muelle.Es en este punto, en el acceso al nuevo muelle, en el que la polémica está servida si el sentido común no se impone. Lo digo porque ya estoy viendo las declaraciones de algunos agentes sociales exigiendo que todo aquel que lo desee pueda pasear, correr o patinar por el muelle de cruceros. Cuidado, puede ser temerario porque ya no estamos hablando de un puerto en el que la actividad se resume en unos cuantos camiones al día. Valencia ya no es un puerto en el que paseando puedes llegar al faro; la actividad comercial es de primer nivel y el tráfico viario, por ejemplo, se cuenta por cientos de vehículos cuando no por miles al día. La seguridad preside la actividad y así debe ser, por eso, ¿se debe cambiar la prioridad porque el muelle sea para pasajeros y no para mercancías? En mi opinión debería ser al revés. Debería exigirse más garantías de protección y seguridad porque, a fin de cuentas, los bienes siempre se pueden reemplazar mientras que las personas son insustituibles.Para aquellos que no lo entiendan, algo gráfico: imagínense que se dé la circunstancia de que atraquen tres cruceros al mismo tiempo. Nada imposible, créanme. Entonces, serán metros y metros cuadrados de espacio en el que se realizarán complejas operativas de atraque y desatraque, embarque y desembarque, transfer de pasajeros, avituallamiento de los buques, autobuses entrando y saliendo, taxis... Imposible que todo el que quiera entre a pie de muelle. Por otro lado, también comienzan a escucharse voces sobre lo bonito que sería que la pesca recreativa tuviera su espacio en la ampliación norte.Así todo, complicada tarea les queda ahora a la Autoridad Portuaria de Valencia y al Consorcio Valencia 2007: gestionar la seguridad del nuevo espacio. Me consta que están trabajando ya en ello y les deseo lo mejor porque la tarea no es baladí. Ajustar los tiempos de paso, la seguridad de los viales, los accesos restringidos o abiertos a los viandantes y un largo etcétera no será sencillo.