Menú
Suscripción

El 7 de julio se acerca

Avanza el año con velocidad desmedida hacia su ecuador. No hace muchas semanas pronosticaba en esta misma columna que la primavera iba a ser especialmente movida en nuestro sector, y ahí estamos.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 01:16

No es que tenga cualidades adivinatorias ni nada por el estilo, es cuestión de sentido común... y de agenda. Efectivamente, el próximo 7 de julio es la fecha señalada en rojo en el calendario porque es cuando expirarán los convenios sectoriales actuales si no se renuevan antes. Con ese límite temporal en el frontispicio de las negociaciones todo se vuelve un poco más tenso y se acaba por quemar etapas antes de recorrerlas.Quizás ahora más que nunca hace falta la serenidad necesaria para abordar los problemas y las reivindicaciones con sentido común, apelando siempre al diálogo como único recurso e intentando aparcar la amenaza fácil y el enfrentamiento improductivo.De momento, todo hay que decirlo, el río sigue su cauce, con una crecida importante, pero sin llegar a desbordarse. Y todos confiamos en que siga así.Me gustaría extenderme más con este tema, pero hay otro asunto de actualidad que me reclamado su presencia en este espacio. El diario económico Expansión publicaba ayer en sus páginas que el ministerio de Fomento estaría analizando la privatización de los puertos del Estado, concretamente de los diez más rentables del sistema portuario, con lo que se podrían obtener unos ingresos de entre 6.000 y 8.000 millones de euros. Según el mismo diario, la iniciativa habría surgido después de que grandes grupos de inversión se hubieran dirigido al Gobierno con determinadas propuestas privatizadoras.La fórmula escogida para cristalizar esta privatización sería la de puertos de titularidad pública pero con contratos de concesión de hasta cincuenta años.¿Qué quieren que les diga? A poco que tengan algo de memoria recordarán la cantidad de noticias que han aparecido al respecto durante los últimos años. No digo que no pueda existir cierto "interés" por parte de algún inversor (aunque también lo dudo a la vista del escaso interés inversor en determinadas dársenas españolas); tampoco negaremos que al Estado le vendría bien una inyección "euril" en vena, pero de ahí a desprenderse de uno de sus activos más importantes y a modificar una Ley de Puertos que todavía está en plena infancia, me parece que hay un trecho.¿Se imaginan los debates en el Parlamento con las fuerzas nacionalistas y las autonomías si se atisba la posibilidad de perder la gestión de los puertos? ¿Pueden imaginar por un momento lo que sería consensuar otra Ley de Puertos? Sarpullidos me dan solo de pensarlo.Dicho lo cual, si por alguna de aquellas Fomento se estuviera planteando realmente este nuevo intento privatizador, no estaría de más que se avisara cuanto antes y así dejaríamos de perder los nervios y el tiempo en acuerdos, negociaciones, alegaciones y derivados.