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La España de los 18.000

Es posible que alguno de ustedes tenga más información que yo y pueda alumbrarme al respecto, pero lo cierto es que a día de hoy sigo sin saber si los nuevos gigantes portacontenedores van a honrar con su presencia algún otro puerto de nuestro país que no sea Algeciras. Me gustaría, pero lo veo complicado.

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 01:20

Precisamente Algeciras, debido a su condición de hub de una de las navieras que ha apostado por el gigantismo (Maersk, que en apenas dos años tendrá diez pepinos de 18.000 TEUs surcando los mares y asustando a surfistas y kiters), lleva ya meses adaptando sus instalaciones para que las escalas de estos buques se puedan atender sin problemas.Este proceso de adaptación se antoja absolutamente necesario, y ya no por cuestión de dimensiones, sino porque además, y por encima de todo, la batalla de los gigantes hay que ganarla también en tierra ofreciendo servicios de altas prestaciones y de valor añadido que sean capaces de hacer las escalas rentables.A la vista de las primeras rutas que se han hecho públicas, muy pocos son los elegidos. CMA-CGM, por ejemplo va a poner a sus dos primeros gigantes de 16.000 TEUs en las rotaciones entre Asia, el norte de Europa y el Mediterráneo, omitiendo de momento su presencia en los puertos españoles en detrimento de otros vecinos como Tánger o Marsella.Es un aviso en toda regla. Las navieras están articulando las rutas de los megacarriers atendiendo a criterios de rentabilidad. ¿Cómo puedo sacar un mayor rendimiento a mis buques? La respuesta es sencilla: buscando la eficiencia en cada una de las escalas.Yo quisiera pensar que los puertos españoles están en condiciones de salir al mercado en igualdad de condiciones respecto a otros que son competencia directa, pero me temo que todavía hay muchos criterios que nos alejan de nuestros vecinos: ya sea por el sistema de estiba español, el déficit de infraestructuras multimodales o la precariedad actual del tejido productivo.Lejos de querer alertar a nadie, creo que se trata de un problema mayúsculo que debería abordarse desde la raíz. Afrontar el reto de la competitividad y la eficiencia en los puertos españoles pasa por ir asimilando una nueva mentalidad a nivel global, desde las más altas instancias ministeriales hasta el último mozo de almacén.Solo desde esta unidad de criterio, con la convicción de que es necesario actuar con antelación, evitaremos tener que vernos apostados en los muelles, lamiendo nuestras heridas, viendo cómo pasan de largo las oportunidades.Si seguimos pensando que los corredores ferroviarios (me da igual el apellido) son la panacea que va a salvarnos de todos los males, vamos muy desencaminados. Es importante generar infraestructuras, crear conexiones o acortar tiempos y distancias (todo suma); pero no podemos caer en la autocomplacencia y creer que por abrir un bar vamos a tener clientes desde el primer día.Desgraciadamente, y podríamos ir aprendiendo de nuestros propios errores, ya tenemos muchos aeropuertos sin aviones, puertos sin mercancías y caminos de hierro infrautilizados. Digo.