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El mensaje de Shanghái

El chino que regenta la tienda de comestibles de la esquina de mi casa se llama Huan pero todos los clientes y vecinos le llamamos Juán, acentuando la última sílaba, como si quisiéramos adoptarle colectivamente. Es de una región del sur de China "muy cerca de Hong Kong", dice en su aún torpe castellano, dando por sentado que soy capaz de interpretar correctamente la dimensión real que ese adverbio de lugar tiene para él. "¿Cómo de cerca, como de Bilbao a San Sebastián?", le pregunto. "No, no, como de aquí a Barcelona", me responde con una risotada.

  • Última actualización
    22 mayo 2018 00:00

Entonces, tras esquivar a dos de sus tres chiquillos, que corretean entre las estanterías de la tienda, le digo que me voy a China. "¿Qué haces tú en China?", me pregunta sorprendido. "Voy a trabajar", le digo mencionando la feria Transport Logistic China y el destino: Shanghái. "¡Ah, Shanghái...!, muy bonito Shanghái, muy grande, mucha gente... pero China es más que Shanghái", me advierte.Me despido de Juán y menos de 24 horas después aterrizo en el aeropuerto de Shanghái Pudong. Nada más atravesar los controles fronterizos y tras recoger el equipaje me espera el Maglev, el tren de levitación magnética que en 7 minutos, a una velocidad punta de 431 km/h, recorre los 30 kilómetros que llevan a la estación de Longyang Road, en el centro de la ciudad. En mi asiento del Maglev, observando incrédulo el 431 km/h que parpadea en la pantalla, pienso para mí "Esto es China" y me acuerdo de las palabras de Juán, el chino de la tienda de comestibles: "China es mucho más que Shanghái".En efecto, China es mucho más que Shanghái y muchísimo más que Transport Logistic China, la mayor feria sectorial del país y de Asia. Aún así, la dimensión real de la China logística dista mucho, supongo, de lo visto del 16 al 18 de mayo en el Shanghai New International Expo Centre, que ofreció una versión incompleta de la misma. Sirva como ejemplo la presencia irrelevante de las navieras en la nómina de expositores.Sin embargo, en Shanghái sí se visibilizó en un buen número de stands la ambiciosa apuesta de China para impulsar las relaciones comerciales China-Europa a través del ferrocarril y de los diferentes corredores euroasiáticos que, junto a la Nueva Ruta de la Seda marítima, configuran un nuevo modelo de relación de equilibrios, además de una gran oportunidad para Europa y por tanto para España.Con la Nueva Ruta de la Seda como tema central de Transport Logistic China, España reivindicó a través del stand de Puertos del Estado y de una jornada de conferencias la excelente posición y la competitividad de sus puertos y terminales, de sus empresas y operadores, para capitalizar las numerosas oportunidades que se presentan. Sin embargo, con ser buenos, para ser convincentes y lograr seducir a la audiencia, o al menos mantener su interés, los argumentos deberían ser expuestos de una forma más simple y coherente, y no con el exceso de datos, mapas y gráficos que abundan en tantas presentaciones y jornadas logísticas.Los puertos españoles son un reflejo del país, de una diversidad tal que a veces dificulta la transmisión de un mensaje claro y coherente, alejado de contradicciones, algo que en Shanghái es un rémora si se quiere seducir a un público que entiende España como una única realidad. Si Juán, el chino de la tienda de comestibles, entiende nuestra realidad a su manera no se puede pretender que los chinos de Shanghái entiendan la nuestra en la forma en la que nosotros lo hacemos. La abundancia de datos, mapas y gráficos no siempre ayudan a construir el mensaje deseado. A veces tienen incluso el efecto contrario.