Una de las claves del sector marítimo-portuario español es que en demasiadas ocasiones se ha optado, se opta y parece claro que se va a seguir optando por flotar en vez de fletar.
Tomo prestado de La Contra de Diario del Puerto Plus este nada inocente juego de palabras para advertir cómo algunos colectivos sectoriales son a menudo demasiado proclives a nadar y a guardar la ropa, a pasar de puntillas mirando para otro lado y a rehuir el debate público por “no perder el tiempo”, por “no agotarse en debates estériles”, por “no desgastarse con obviedades”, o incluso por no enfrentarse a sus propias contradicciones internas, cuando en el fondo no son conscientes de cuánto se sigue alimentando con ello el sambenito de la opacidad y, aún peor, la etiqueta de la falta de ambición o el disimulo ante derechos que es totalmente lícito cuestionar si son privilegios.
Preocupa poco o nada “ganar el relato” porque ni los más serios cuestionamientos hacia algunos colectivos rozan la pétrea resignación del conjunto, tan asumida y tan consustancial e identitaria.
La clave no parece ser fletar en pos de un futuro colectivo más competitivo. La clave es flotar, porque “así nos va bien”... o no, pero eso no lo ven, o no lo quieren ver los del mi, me, conmigo.