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Florentino y las barbas

  • Última actualización
    15 mayo 2026 08:03

El discurso caótico, inconexo, deslavazado, sin un rumbo claro, desahogado, incontrolado, imprudente, impropio, incorrecto e impreciso que regaló el martes a la opinión pública Florentino Pérez tiene sus raíces en ese pedestal en el que los logros y la trayectoria incuestionable sitúan a numerosos directivos y empresarios. Es tal el cénit de sus éxitos y es tal la seguridad y confianza en todo lo que emprenden que la sensación de infalibilidad no solo llega a lo que hacen, sino que permea lo que dicen, hasta estallar en ruedas de prensa como la del otro día, sin filtro ni recato en las formas, en definitiva, sin saber estar.

En este sector nuestro de grandes y exitosos empresarios y directivos, no sería mal consejo que algunos de ellos se asomen al espejo del “ser superior” y, una vez vistas sus barbas pelar, tomen nota de que cuanto más alto se llega más riesgo se corre de perder el sentido de la realidad y más necesario es perseverar en la humildad, el respeto, la contención y la prudencia, y no solo siendo, sino también pareciendo. Para infalible ya tenemos al Papa, y además va de blanco.